
Ante la inminente llegada del huracán Melissa al Oriente de Cuba, los habitantes de Santiago de Cuba enfrentan una situación crítica. Este lunes, un hecho realmente alarmante dejó en evidencia lo que está pasando el pueblo: un camión cargado con cajas de picadillo perdió parte de su carga y lo que comenzó como un accidente derivó en una estampida humana.
Sin agua, sin electricidad y con un abastecimiento de alimentos prácticamente nulo, el pueblo santiaguero intenta sobrevivir a horas del paso del fenómeno meteorológico. El caos por el picadillo se desató en plena Avenida Martí, una de las arterias más transitadas de la ciudad, mostrando el nivel de desesperación que viven los residentes.
El periodista independiente Yosmany Mayeta reportó el incidente en sus redes sociales, mostrando un video de decenas de personas abalanzándose sobre el vehículo para recoger lo que podían antes de la llegada de la Policía.
“Hasta puñaladas dieron, la gente está sin control, con hambre y con miedo al huracán”, relató un vecino citado por Mayeta. El testimonio resume el ambiente de angustia que predomina en la ciudad, donde las carencias básicas se agravan ante la amenaza del ciclón.
En cuestión de minutos, la zona fue militarizada. Patrullas y agentes del orden intentaron recuperar parte de la mercancía, aunque varios residentes ya se habían llevado las cajas a toda prisa. Muchos las consideraban su “comida de huracán”, una forma de asegurar alimento en medio del desabastecimiento.
Las imágenes difundidas muestran a personas subidas al camión y descargando los productos mientras otros forcejeaban por obtener una porción. En los comentarios a la publicación de Mayeta, varios usuarios defendieron a los protagonistas del hecho, considerándolo un acto de supervivencia más que de vandalismo.
“Figúrate, no tienen comida para la vida diaria y viene un huracán, algo tienen que hacer”, escribió una internauta. Otro usuario añadió: “No lo veo como vandalismo, lo veo como supervivencia. Ya está bueno de tanta miseria”.
La situación refleja el colapso de los sistemas de distribución y el creciente malestar social en Santiago de Cuba. “Qué tristeza me da mi Cuba, las personas peleando por un poquito de picadillo. Cuba duele y no es broma”, expresó otro comentario, resumido el sentimiento generalizado entre los cubanos.
Mientras tanto, reportes que llegan a nuestra redacción confirman que muchas zonas de la ciudad siguen sin acceso al agua potable. A pesar de que las autoridades locales prometieron mantener el servicio eléctrico para facilitar la preparación ante el huracán, el suministro fue interrumpido nuevamente el domingo y este lunes.
Con el huracán Melissa acercándose al territorio oriental, los santiagueros enfrentan una doble amenaza: la del fenómeno natural y la del hambre acumulada por meses de escasez. En Santiago, la supervivencia comienza mucho antes de que sople el viento.