
La escasez de combustible en Cuba sigue afectando gravemente la operativa de vuelos comerciales. Las últimas en tomar decisiones sobre el tema fueron las aerolíneas rusas Russian y Nordwind.
Ambas ejecutarán una operación para sacar a los turistas rusos de la Isla y suspenderán temporalmente el traslado de nuevos visitantes. En plena temporada alta del turismo a Cuba, esto representa un duro golpe para el sector.
El problema radica en la dificultad para el reabastecimiento de los aviones en vuelos transatlánticos debido a la escasez crónica de combustible Jet A-1. Las aerolíneas rusas han ajustado su programación para realizar vuelos unilaterales de carga, de regreso a Moscú, y tras estos ajustes, los vuelos regulares se suspenderán hasta nuevo aviso.
El Ministerio de Transporte de Rusia y las autoridades cubanas han mantenido contacto constante, buscando soluciones para reanudar los vuelos en ambas direcciones. Sin embargo, el problema del combustible se extiende más allá de las aerolíneas rusas.
La crisis del combustible tiene su origen en la pérdida de Venezuela como proveedor principal de petróleo, junto con la interrupción de envíos desde México debido a los riesgos arancelarios impuestos por Estados Unidos.
La situación en Cuba se ha extendido a varios aeropuertos clave, como los de La Habana, Varadero, Santa Clara y Santiago de Cuba, y la escasez de combustible se espera que dure hasta, al menos, marzo de 2026.
La embajada de Rusia en La Habana ha expresado que Moscú buscaría cómo ayudar al régimen castrista en la medida de sus posibilidades, pero hasta el momento nada se ha concretado. La decisión de suspender vuelos es el primer indicio de que Rusia estaría dispuesta a dejar caer a la dictadura comunista.
Otras aerolíneas que suspenden o modifican rutas a Cuba
Air France utiliza una estrategia para hacer una parada técnica en Nassau, Las Bahamas, con el objetivo de reabastecer sus aviones al salir de La Habana y así poder cruzar el océano Atlántico. La falta de Jet A-1 afecta principalmente los vuelos directos entre París y La Habana, que operan tres veces por semana.
Además de la aerolínea francesa, varias compañías internacionales han tenido que modificar sus itinerarios. Air Canada, por ejemplo, suspendió sus vuelos hacia Cuba desde el 9 de febrero, afectando a unos 3.000 turistas que se encuentran en la isla. Las aerolíneas también están evaluando la posibilidad de hacer paradas técnicas en otros países para asegurar el abastecimiento de combustible.
A su vez, Iberia ha flexibilizado sus tarifas para permitir cambios en los billetes ya emitidos, y Air Europa está haciendo escalas en Santo Domingo para repostar combustible.
Por otro lado, las aerolíneas mexicanas, como Viva Aerobus y Magnicharters, no se han visto afectadas por la escasez de combustible. Gracias a la proximidad geográfica de México a Cuba, sus aviones no requieren realizar paradas para reabastecerse, lo que asegura que las conexiones entre ciudades mexicanas y cubanas continúen operando sin interrupciones.
La escasez de combustible ha tenido un mayor impacto en las rutas de larga distancia, particularmente aquellas que conectan Europa y Canadá con Cuba. Los vuelos internacionales han experimentado cambios en sus horarios y, en algunos casos, suspensiones temporales. La crisis también ha incrementado los costos operativos, lo que podría tener repercusiones negativas en el turismo, un sector clave para la economía cubana.
Las autoridades cubanas intentan minimizar el impacto de la crisis, pero la incertidumbre persiste y amenaza con afectar la viabilidad del turismo internacional en Cuba, un sector que ya ha enfrentado caídas en los últimos años.