
El comunicador cubano Armando Campuzano ha denunciado amenazas a su familia después de realizar declaraciones contundentes sobre la situación política en Cuba. El narrador deportivo, quien emigró de la isla en 2017, ha usado su plataforma en el exilio para destapar las prácticas represivas del gobierno cubano.
Sus recientes entrevistas y su libro Cuba: El Titanic del Caribe, que documenta los abusos del régimen, lo han convertido en un objetivo para las autoridades de la isla, que han recurrido a intimidaciones para tratar de silenciarlo.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el periodista relató que recibió una llamada anónima de un interlocutor que, con tono amenazante, le recordó que sus hijos estaban en peligro.
La amenaza se concretó cuando el desconocido mencionó la ubicación exacta de los hijos de Campuzano, lo que aumentó la gravedad de la situación. Ante este ataque, el comunicador expresó su enojo, pero dejó claro que el verdadero objetivo del régimen era afectarlo a él a través de su familia.
Para el escritor cubano, lo más alarmante no fue el ataque hacia su persona, sino el hecho de que sus hijos fueran involucrados. “¡Cójanla conmigo, no con mis hijos!” exclamó Campuzano en el video, visiblemente afectado. Aunque él sabía que sus denuncias podrían acarrear consecuencias, nunca imaginó que las represalias pudieran involucrar a su familia. En su mensaje, acusó directamente al gobierno cubano de ser el responsable de cualquier daño que pudieran sufrir sus hijos.
El periodista aseguró que, a pesar de los riesgos, se mantiene firme en sus principios y seguirá denunciando la corrupción y las violaciones de derechos humanos del régimen cubano. Cuba: El Titanic del Caribe es un testimonio detallado de las décadas de represión bajo el gobierno comunista. A través de su obra, Campuzano busca exponer las mentiras oficiales y ofrecer una visión crítica de los más de 60 años de dictadura.
Campuzano, quien trabajó durante más de 30 años como locutor y comentarista en los medios oficiales cubanos, ha compartido su experiencia personal sobre la censura y las prácticas de manipulación informativa que caracterizan a la televisión y radio cubanas.
En su relato, el exiliado narra cómo todo contenido debía pasar por estrictos filtros ideológicos impuestos por el Partido Comunista de Cuba. Recuerda que, incluso sus comentarios deportivos, debían ser aprobados por funcionarios del régimen para evitar cualquier desviación de la línea oficial.
A pesar de las restricciones, el escritor encontró en el exilio la libertad para denunciar las injusticias que sufrió durante su tiempo en la isla. Su trabajo, tanto en entrevistas como en su libro, ha logrado captar la atención de los cubanos en el exterior, quienes buscan conocer la verdad sobre lo que ocurre en Cuba.
“La dictadura cubana tiene tentáculos largos”, aseguró Campuzano, refiriéndose a los métodos represivos del gobierno para mantener el control sobre la población y silenciar a aquellos que osan hablar en su contra.
En su testimonio, el narrador deportivo también denunció cómo los periodistas en Cuba viven bajo una constante amenaza de represalias. Según Campuzano, los medios de comunicación cubanos están completamente controlados por el régimen, lo que impide que los periodistas trabajen con libertad. “Los periodistas cubanos no tienen libertad para informar, sino que están sujetos a la narrativa impuesta por el régimen”, afirmó el comunicador.
El exiliado relató cómo, en 2017, tuvo un fuerte encontronazo con un funcionario de TeleRebelde, quien, tras una discusión, sacó una pistola de su cintura, lo que llevó a una confrontación física. Este incidente fue uno de los factores que lo motivaron a abandonar la isla y buscar una vida más libre en Canadá junto a su familia.
Para el escritor, la palabra “comunismo” ha sido desvirtuada por el régimen cubano. En sus declaraciones, acusó al dictador Fidel Castro de usar el comunismo como una herramienta para perpetuarse en el poder, mientras destruía la economía y sometía a generaciones enteras a la pobreza. Campuzano sostiene que el sistema cubano se ha mantenido a través del miedo y el adoctrinamiento.
En su libro, también dedica espacio a los fracasos económicos del régimen, como la fallida central nuclear de Juraguá, y a la dependencia de Cuba de la Unión Soviética durante más de 30 años. Según Campuzano, la Revolución Cubana nunca fue una verdadera revolución, sino un parásito del sistema soviético que terminó colapsando junto con el fin del apoyo de la URSS.

