
La actriz hispanocubana Ana de Armas ha decidido alejarse del bullicio de Hollywood y establecerse en un refugio rural en Vermont, Estados Unidos.
Tras adquirir una propiedad valorada en 6,3 millones de euros, la actriz ha encontrado en este entorno natural la tranquilidad que buscaba, alejándose de los focos mediáticos que la persiguieron tras su ascenso a la fama internacional. La famosa de origen cubano, explicó su decisión durante su aparición en el Festival de Cine de Toronto, donde presentó su nueva película Edén, en la que trabaja junto a Jude Law.
Después de su relación pública con Ben Affleck y de haber protagonizado la aclamada película Blonde, que le valió una nominación al Oscar por su interpretación de Marilyn Monroe, la actriz sintió la necesidad de hacer un cambio radical en su vida. Inicialmente, se mudó de Los Ángeles a Nueva York, pero luego optó por instalarse en un lugar aún más apartado, donde pudiera encontrar la paz que necesitaba. En su nueva residencia en Vermont, Ana ha creado un espacio personal alejado del frenesí de la vida pública.
“Hoy en día, todos queremos alejarnos de la locura del mundo”, expresó Ana en una entrevista con E! News. “He construido mi propio refugio, un lugar seguro donde puedo estar con las personas que amo y disfrutar de la calma que tanto necesitaba”.
La casa de Ana en Vermont cuenta con seis habitaciones, ocho baños y vistas panorámicas al bosque, lo que le permite desconectarse del estrés de la industria del entretenimiento. La actriz reveló que los problemas de privacidad y el constante interés en su vida personal fueron factores decisivos para buscar este cambio de vida. “Pasar por eso confirmó que ‘este no es el lugar para mí’”, confesó a la revista Elle en 2022.
Ana, quien abandonó su Cuba natal a los 18 años con tan solo 270 euros en el bolsillo, ha recorrido un largo camino desde entonces. La actriz vendió su casa en Venice, California, en 2020 y, aunque intentó adaptarse a la vida en Nueva York, finalmente encontró la paz en su residencia rural de Vermont. A pesar de estar a cinco horas en coche de Nueva York, donde reside su hermano, Ana se siente más conectada que nunca a sus raíces y a la naturaleza.
Este cambio de vida no ha significado el fin de su carrera en el cine. De hecho, la actriz sigue activa en la industria y su nueva película Edén es prueba de ello. Sin embargo, ha dejado claro que su prioridad es mantener un equilibrio entre su vida personal y profesional.
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