
El reciente Decreto Ley 144 sobre una apertura más amplia para las Micros, medianas y pequeñas empresas privadas (Mipymes) en Cuba ha despertado variadas discusiones en el ámbito económico.
El anuncio oficial de permitir asociaciones entre Mipymes privadas y empresas estatales imprime un giro que muchos consideran como “pro-capitalista”, pero que, según el economista Pedro Monreal, no implica una transformación significativa del modelo económico cubano.
Aunque esta apertura parece ser un paso hacia la flexibilización del sistema económico, Monreal advierte que su impacto real podría ser mucho más limitado de lo que parece.
Desde el inicio de las reformas económicas en Cuba, la apertura al sector privado y la mayor inclusión de actores no estatales han sido un proceso lento y lleno de contradicciones.
En 2021, el Decreto-Ley 34/2021 estableció la base legal para el sistema empresarial estatal cubano, el cual sigue siendo considerado el “sujeto principal de la economía nacional”. Sin embargo, pasaron más de tres años para que se aprobara el marco legal de las Mipymes, un actor considerado hasta ese momento como secundario.
El economista destaca que esta nueva normativa sobre asociaciones mixtas entre entidades estatales y no estatales parece más un parche dentro de un proceso legislativo incoherente.
Desde mediados de 2023, Cuba había anunciado su intención de crear una ley para regular las empresas estatales, pero este proyecto (una Ley de Empresas) ha sido pospuesto en varias ocasiones, dejando a las Mipymes en una situación ambigua y sin el respaldo normativo necesario para su desarrollo real.
Ahora, el anuncio del gobierno comunista ocurre en un contexto de creciente presión internacional, especialmente de Estados Unidos, y tras un periodo de crisis económica interna.
En 2025, el país enfrentó una profunda recesión económica, marcada por la inflación, la devaluación del peso y una creciente emigración. A inicios del presente año 2026, la crisis energética se agravó con la imposibilidad de importar combustibles y el país está casi paralizado. Las autoridades han indicado pasar a la Opción Cero.
Es en este entorno que se introduce la norma sobre asociaciones mixtas, que algunos analistas consideran como una señal de apertura hacia el diálogo con Estados Unidos, pero que, según Monreal, no resolverá los problemas fundamentales del sistema económico cubano.
La falta de cambios estructurales en la propiedad y la persistente primacía del sector estatal sugieren que la apertura es más bien una estrategia para apaciguar las críticas internas y ofrecer señales positivas al exterior.


Ese es otro parche, como dice el periodista para refrescar la crisis q vive el estado. Ctas veces hemos visto decisiones similares, y cdo el privado avanza, aparece la operación Pitirre, Los macetas, y otras cuantas para caerle arriba a los privados, desarticular los y confiscarle los bienes. Además nunca un privado va a desarrollar su negocio vinculado a una empresa estatal, pq el estatal se va a regir a conveniencia del estado.
Ya vimos como inventaron un ministerio para controlar, fiscalizar y normar las mypimes. Ctos controles tendrán?
Pero si el estado no ha logrado sistematizar sus producciones, ni organizar sus empresas para hacerlas eficientes, cdo despunten por el privado, ahí mismo la asfixian.
Así ha sido siempre el proceso aplicado.
Que no inventen más, q lo q hay q cambiar es el sistema, q se ha visto q en ningún lugar funcionó.