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Así fue el regreso de Raúl de Molina a ‘El Gordo y la Flaca’ con 15 libras menos de barriga

El conductor, que llegó a pesar 374 libras en el inicio de su carrera televisiva, asegura que hoy se siente más saludable
Raúl de Molina de regreso al Gordo y la Flaca
Raúl de Molina de regreso a El Gordo y la Flaca luego de seis semanas. (Captura de pantalla © El Gordo y La Flaca – YouTube)

El regreso de Raúl de Molina a El Gordo y la Flaca fue un espectáculo en sí mismo: abrazos, bromas sobre cirugías y un emotivo agradecimiento a su familia por sostenerlo en las semanas más difíciles de su recuperación.

Después de someterse a una operación en la que le retiraron más de 15 libras de su abdomen, el querido conductor apareció en el estudio y, entre risas y anécdotas, recordó que esta experiencia le hizo valorar aún más el respaldo de los suyos.

“¿Tú te imaginas? Me quitaron 15.4 libras de aquí, nada más”, contó Raúl mientras señalaba su barriga reducida. No perdió la oportunidad de lanzar un dardo a la producción por haber mostrado imágenes de su cirugía que él consideró “demasiado gráficas”. “Parecía ya feo que enseñaran toda la operación… Yo no se los dije, pero bueno”, dijo en tono de reclamo divertido.

Más allá de la anécdota, el presentador quiso subrayar que esta etapa no la habría podido enfrentar sin su esposa, Mily. Entre aplausos del público, la invitó a salir en cámara y la presentó como su “enfermera personal”.

“Ha sido mi mejor enfermera del mundo. Ha dormido en el sofá de la sala, en una silla que tuve que comprar para que estuviera al lado mío la mayoría de los días. Ya estoy durmiendo en la cama. Gracias, Mily”, expresó visiblemente conmovido.

Su esposa, con una sonrisa discreta, respondió con un sencillo: “De nada”, argumentando que lo hizo con mucho gusto. De Molina reflexionó sobre la importancia de tener una familia que acompañe en los momentos difíciles.

No faltaron los momentos de humor. Raúl bromeó con el miedo de terminar con dos ombligos, como le sucedió a una amiga, y confesó que todavía no se atreve a tocarse la herida: “Soy muy miedoso para estas cosas”. Tampoco dudó en comentar la incertidumbre sobre si podría volver a ponerse sus pantalones de antes. “Cuando sales de la operación y miras hacia abajo, dices: ya no tengo la barriga”, relató mientras todo el estudio reía con él.

El conductor, que llegó a pesar 374 libras en el inicio de su carrera televisiva, asegura que hoy se siente más saludable con sus 250 libras actuales. Aun así, advirtió que la inflamación seguirá unos meses y que su recuperación no ha terminado: la herida continúa abierta y recibe atención diaria en un hospital de Miami. “Gracias a la gente del Mercy Hospital, que me están cuidando de maravilla”, agregó.

En medio de este reguero de emociones, bromas y agradecimientos, Raúl dejó claro que no cambiaría su decisión. “Me hacía falta hacerme la barriga”, concluyó mientras sus compañeros celebraban su regreso al programa.

Entre el cariño del público y la complicidad de su equipo, Raúl de Molina volvió a El Gordo y la Flaca a contar con honestidad y humor la odisea que le cambió la silueta.

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