
Las iglesias católicas en Cuba están siendo víctimas de una ola de robos y vandalismo que va en aumento en la medida que la crisis económica de los últimos años se agrava. Las autoridades locales no hacen nada para controlar la situación, por lo cual el Vaticano ordenó un reportaje de su Agencia de Noticias Católicas EWTN.
Según el material, la más reciente serie de delitos abarca a parroquias, casas de comunidades religiosas e iglesias en varias regiones del país. Desde marzo del año pasado, se han registrado 50 casos de robos y vandalismo en 34 parroquias, casas de comunidades religiosas e iglesias en Cuba.
Los casos más alarmantes incluyen la iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz en Ciego de Ávila, robada en 10 ocasiones, y las Carmelitas Misioneras en Camagüey, quienes sufrieron un intento de robo el mismo día que fue atracada la parroquia que asisten en Vertientes.
En las últimas semanas, se han reportado múltiples intentos de robo en la arquidiócesis de La Habana. Un mismo individuo ha sido sorprendido en al menos seis iglesias de la capital cubana, siendo finalmente atrapado el 22 de junio en la parroquia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en 10 de Octubre.
Sin embargo, fue liberado debido a la falta de intervención policial. Al día siguiente, intentó entrar a la iglesia de Santa Rita de Casia en Playa, pero logró escapar nuevamente.
La grave crisis económica que atraviesa la isla ha llevado a los delincuentes a arriesgarse para obtener electrodomésticos, recursos de varios años de vida útil y hasta ofrendas de las alcancías parroquiales. Aunque la Iglesia en Cuba está subvencionada y tiene prohibido crear sus propias fuentes de ingreso, lo recaudado en las alcancías ni siquiera cubre el costo de la electricidad.
El periodista Adrián Martínez ha reportado otros casos de robos donde no se llevaron nada, pero causaron daños y desorden, lo que sugiere un intento de intimidación. Sacerdotes que denuncian la realidad del pueblo cubano son los más afectados. El gobierno no da prioridad a estos casos, lo que permite que los delitos continúen sin resolver.
La iglesia de San Antonio de Padua en Arroyo Naranjo sufre actos de vandalismo mensuales desde 2022. El párroco Kenny Fernández ha reportado daños recurrentes en los vitrales y ventanas. La comunidad cristiana ha tenido que sustituir los cristales rotos con materiales como sin y acrílico debido a la falta de recursos.
Las denuncias de los fieles y presbíteros no han tenido resultados. La policía no ha detenido a los culpables ni ha restituido los bienes robados. Esto ha generado una sensación de indefensión y preocupación en la comunidad eclesial.

