
En las próximas semanas, el cubano Yusdel Concepción Domínguez cumplirá dos años de desaparecido. Él y sus familiares, entre ellos su esposa, emprendieron el peligroso viaje hacia Estados Unidos a bordo de una embarcación improvisada y a la fecha no hay noticias de esta tripulación.
“Desde el 24 de diciembre no sabemos nada de mi sobrino, su esposa y los demás familiares que viajaban con ellos. Estamos todos destrozados. Dejaron niños pequeños en Cuba y necesitamos ayuda para encontrarlos. Que Dios los ilumine y nos permita saber de ellos”, manifestó Maritza Concepción Zarmiento, tía de Yusdel.
En el navío también viajaba el esposo de una mujer conocida como Yuvisleidy Santana, quien expresó su frustración e impotencia ante la falta de información. “Mi vida, no hay ninguna información. Los he buscado por todos lados y nada”, comentó en respuesta al llamado de auxilio en redes sociales.
Historias como la de Yusdel y su familia reflejan una crisis humanitaria persistente en la Mayor de las Antillas. Al no tener los recursos económicos para abandonar el país por la vía aérea, decenas de cubanos aún continúan lanzándose al mar en navíos de dudosa resistencia con la esperanza de llegar a EEUU y obtener el asilo.
Las desapariciones y muertes de cubanos en esa travesía han convertido la ruta entre EEUU y Cuba en una de las más mortales, según el Programa de Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Hasta agosto del actual año, este programa había detectado la muerte de 142 balseros cubanos. Este dato es parte de un panorama desolador que registra un total de 291 migrantes muertos o desaparecidos en las rutas marítimas del Caribe, un incremento del 18 % en comparación con los 247 casos reportados en 2023.
La segunda ruta más peligrosa es la que conecta República Dominicana con Puerto Rico, con un saldo de 91 fallecidos. Le sigue la travesía hacia las Islas Canarias, que ha registrado 15 víctimas, y el trayecto de Haití a República Dominicana, con un fallecimiento.
Edwin Viales, encargado regional para las Américas del Proyecto Migrantes Desaparecidos, advirtió en una sesión de trabajo con organizaciones de la región sobre los riesgos extremos que enfrentan los migrantes en el Caribe.
“El panorama es sombrío. Ahora, más que nunca, se requieren esfuerzos internacionales coordinados en el Caribe para salvar vidas”, subrayó Viales. Asimismo, resaltó que estas rutas no son exclusivas de migrantes de Latinoamérica y el Caribe, pues en los últimos meses se han reportado naufragios con personas provenientes de África.

