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PERIÓDICO CUBANO

Besar a un dictador y luego ir a Miami a buscar dólares tiene nombre: se llama DOBLE MORAL

Opinión

Besar a un dictador y luego ir a Miami a buscar dólares tiene nombre: se llama DOBLE MORAL

En Miami nadie ha ido preso por escuchar a The Beatles, ni por escuchar a Dizzy Gillespie en un baño de la unidad militar donde era obligado a cumplir servicio militar tal como lo fue Arturo Sandoval

Kwizo Fumero y Haila Maria Mompie

Foto tomada en Milán. Italia en 2003. Yo me encontraba de gira con Cachao y Haila aún no había besado las manos del verdugo. Sus ideas, según me comentó ese día, diferían mucho a sus posteriores actos. ¡Qué lástima! (FOTO CORTESÍA DEL AUTOR)

Conozco a Haila desde 1998. Pude escapar de la dictadura en el 2000 aunque mis castigos de parte de ellos no terminaron hasta el 2004, cuando pude “sacar” al fin de Cuba a mi esposa y a mi pequeña hija. Yo tocaba la primera trompeta con ella en Cuba. Haila y Limonta andaban en autos importados mientras me pagaban 5 dólares por un concierto de 3 horas.

Muchos que están comentando en las redes sociales, desconocen o quieren desconocer la realidad cubana y me gustaría mostrárselas; para que después puedan analizar sus comentarios o mantenerlos. No me interesa que cambié de opinión, sino dar un punto de vista diferente.

Hablan de que para buscar odio y desunión hay que buscar a los cubanos; tienen razón,  basta con leer los discursos de Barbatruco o escuchar a un esbirro de la policía política revolucionaria para darse cuenta de eso. De ahí en adelante creo que cometen muchos errores; empezando por el comentario de que es bonito pelear de lejos.

Esos que no quieren a Haila aquí si fueron a Cuba a pelear. Al menos 114 cubanos murieron y 1083 fueron hechos prisioneros y torturados, cuando la brigada 2506 desembarcó por Bahía de Cochinos en abril de 1961. Barbatruco, al que Haila besó y le dijo que era su ídolo, había desembarcado apenas 5 años antes. Las cárceles de la isla también fueron testigos de asesinatos y desapariciones, Oswaldo Payá es solo un ejemplo. El estrecho de la Florida fue testigo también de muchas otras muertes o desapariciones.

A los que con un simple comentario critican a la dictadura cubana en una red social los admiro; están poniendo su granito de arena para que muchos sepan la verdad de nuestra vapuleada patria. Muchos desde aquí con un simple comentario le dan muchísima fuerza a esos que adentro están tratando de hacer un cambio, un cambio para ellos, para ustedes y para mí.

Si estamos luchando desde la distancia, diciendo la verdad de Cuba y parando al fin, la invasión psicológica de la dictadura en Miami, que no es la capital de los cubanos, esa es La Habana. Miami es la capital de los cubanos exiliados, esos que primero con su sacrificio abrieron las puertas al resto de nosotros, esos que lograron que los cubanos tuviéramos un estatus migratorio preferencial en este país.

Convirtieron a Miami de ser un potrero de vacas a ser la capital no de Cuba sino de Latinoamérica, otro error es decir que la cultura o el arte no son política, siempre lo han sido, ya que el arte es la expresión política y social del medio en el que se vive, es imposible separarlas.

Otro punto ¿Se puede creer eso de que en ninguna parte del mundo se exige una posición política para actuar? Discúlpenme ¿De qué Cuba son ustedes? Porque de la mía no.

En Miami Silvio Rodríguez y Pablo Milanés dos estandartes históricos de la dictadura, jamás hubiesen ido a campos de concentración (UMAP) por pensar o actuar diferente. Allí fueron moldeadas sus voluntades. Otro caso es el de Carlos Varela, quien después de publicar su álbum “Como los peces” solo pudo seguir boqueando en silencio tal como lo hacían los peces, traicionando a todos aquellos que vimos en él una pequeña esperanza de libertad de expresión y arte en la prisión caribeña.

En Miami nadie ha ido preso por escuchar a The Beatles, ni por escuchar a Dizzy Gillespie en un baño de la unidad militar donde era obligado a cumplir servicio militar tal como lo fue Arturo Sandoval, por ejemplo. En Miami la policía no te acaba una fiesta por escuchar a los Van Van ni a Pablo F.G. Como si las acaban en Cuba cuando se oye un poquito alto a Willy Chirino, Celia Cruz, Olga Guillot, Paquito D’Rivera u otro artista del exilio que ha tenido el valor de decir la verdad a expensas de nunca más poder ver a su familia.

Esos cubanos que presionaron al alcalde de Miami, para tomar esa decisión son los que han puesto la sangre y el sufrimiento por décadas y tienen todo el derecho de hacerlo. Los otros, que hablan de neveras vacías y Louis Vuitton falsas son precisamente los que van a ver a Haila, Alexander Abreu, Gente de Zona y con una doble moral que asquea ante el hambre y la miseria de Cuba.

Esos que viven en efficiency’s y que solo pueden encontrar prostitutas por $20 y un par de medias en Cuba, convirtiendo ellos mismos a Cuba en una patria sin moral ni esperanzas. El odio existe y tiene bases extremadamente fuertes para seguir existiendo, bases que ustedes no entienden ni entenderán jamás ya que primero tendrían que liberar su dignidad y sus principios aun esclavos de la dictadura.

La intolerancia del exilio existirá mientras cubanos de doble moral como Haila y Alexander Abreu besen las manos de un dictador y luego vengan a buscar dólares de la “mafia de Miami”, y eso sin contar los millones dentro de la isla que piden recargas de celular en vez de libertad.

Evo Morales es la demostración de que el pueblo si puede cambiar su futuro, ante la indulgencia el único camino es la intolerancia. Esos conciertos no debieron ser cancelados, sino que nunca debieron siquiera ser propuestos. La libertad de Cuba solo se logrará el día que los cubanos recuperen la dignidad, los cubanos todos.

 

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