
En un innovador cruce entre arte, cultura pop y activismo, Björk y Rosalía, dos destacadas figuras del pop, han unido fuerzas en la canción Oral para abogar contra las piscifactorías industriales en Islandia.
La canción no solo deleita los oídos de los fanáticos con su fusión única de géneros dance y electrónico, sino que también lleva consigo un mensaje poderoso en apoyo a la lucha contra las instalaciones que buscan criar animales acuáticos a través de la piscicultura.
La colaboración musical, que ha generado elogios tanto de críticos como de admiradores, destaca la importancia de utilizar la influencia artística para respaldar causas ambientales críticas. Todos los ingresos generados por la canción serán destinados a la organización sin ánimo de lucro AEGIS, que trabaja para combatir la piscicultura en corrales abiertos en Islandia.
La iniciativa busca recaudar fondos para cubrir los gastos legales de aquellos que luchan contra las piscifactorías en el país nórdico. Björk explicó que la situación en Islandia es preocupante, pues los empresarios islandeses y noruegos han adquirido piscifactorías ubicadas en los fiordos (brecha estrecha de mar) que carecen de regulaciones adecuadas.
Adicionalmente, destacó las condiciones sanitarias precarias en las que viven los peces y la amenaza de alteración genética del salmón islandés, lo que podría llevar a su extinción.
El lanzamiento de esta canción no solo ha marcado un hito en la música con su distintivo sonido, sino que también ha elevado la conciencia sobre las problemáticas ambientales.
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Björk, reconocida por su larga trayectoria en la defensa de causas medioambientales, ha utilizado sus plataformas para poner de relieve la importancia de preservar la naturaleza virgen de Islandia.
La canción, que surgió hace 25 años y fue rescatada por Björk, se presenta con un video musical intrigante dirigido por la fotógrafa española Carlota Guerrero.
El video, creado íntegramente con inteligencia artificial, muestra avatares de Björk y Rosalía enfrentándose con espadas japonesas, pero, como señaló la directora, no es una lucha entre ellas, sino un entrenamiento conjunto para enfrentar al enemigo más grande: las piscifactorías industriales.
Björk compartió que la inspiración para la canción provino del beat del dancehall, al que describió como “la abuela del reguetón”. Las líricas, caracterizadas por su estilo etéreo y sugerente, exploran el momento en el que se conoce a alguien y surge la incertidumbre entre la amistad y algo más, jugando con la idea de las fantasías y la elección entre convertirlas en realidad o dejarlas en la imaginación.
Además de la admiración por el talento y la voz de la intérprete española, la colaboración tiene un significado especial para Björk. La cantante islandesa resalta la “resonancia elegante” de que Rosalía tenga casi la misma edad que ella tenía cuando grabó la canción hace más de dos décadas.
La fusión de estilos, la letra intrigante y la conexión con una causa ambiental hacen de Oral una pieza única en el panorama musical y una demostración de cómo el arte puede ser una herramienta poderosa para el cambio.
Con su compromiso por destinar los ingresos a la lucha contra las piscifactorías, Björk y Rosalía han marcado un precedente en la colaboración musical con un propósito más allá del entretenimiento, utilizando su influencia para impulsar una causa ambiental urgente.

