
British American Tobacco (BAT) puso fin a tres décadas de negocios en Cuba después de completar la venta de su participación en Brascuba Cigarrillos S.A., una de las empresas mixtas más conocidas de la industria tabacalera de la Isla.
La salida, que había comenzado a prepararse discretamente a finales de 2025, quedó consumada en febrero de 2026. El dato aparece confirmado en el informe financiero semestral de BAT presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
La multinacional británica señala que, tras completarse la operación, Brascuba fue retirada de su balance consolidado. Con ello terminó la presencia empresarial de BAT en Cuba, donde había mantenido durante años una participación del 50% en la productora de cigarrillos.
British American Tobacco confirma que vendió en febrero su 50% de Brascuba
El acuerdo fue firmado inicialmente el 19 de diciembre de 2025. BAT pactó vender su 50% de Brascuba a Tabagest S.A., una sociedad constituida en Cuba que ya figuraba como inversionista de la empresa.
La importancia de la operación va más allá de una simple compraventa de acciones. Brascuba había sido uno de los ejemplos utilizados durante años por La Habana para promocionar la inversión extranjera. En 2016 comenzó la construcción de una nueva planta en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, un proyecto que Periódico Cubano documentó cuando Brascuba colocó la primera piedra de su fábrica de cigarrillos en Mariel.
La instalación llegó a convertirse en una pieza importante de la producción nacional. Sin embargo, su funcionamiento también quedó expuesto a los problemas económicos y de infraestructura de Cuba. Tras el huracán Rafael, la fábrica de Brascuba sufrió daños en maquinarias, techos y otras áreas productivas.
El acuerdo contemplaba unos 60 millones de dólares entre acciones y saldos comerciales
Los documentos financieros de BAT permiten reconstruir cómo se estructuró la retirada. Por el 50% de las acciones de Brascuba, el acuerdo fijaba una contraprestación de 25 millones de dólares, equivalentes entonces a unos 19 millones de libras.
Además, BAT esperaba recibir otros 35 millones de dólares por la venta y cesión a Tabagest de saldos comerciales existentes entre Brascuba y subsidiarias brasileñas del grupo. Ambas cantidades debían liquidarse en euros.
La documentación de cierre publicada posteriormente no desglosa en esos mismos términos cuánto efectivo terminó entrando por cada concepto, pero confirma que la venta se completó en febrero y que BAT registró durante el primer semestre de 2026 un cargo neto de 12 millones de libras relacionado con la disposición de Brascuba. De esa cantidad, cuatro millones correspondieron a pérdidas cambiarias previamente reconocidas en otro apartado contable.
La operación venía acompañada de ajustes mucho mayores contabilizados desde 2025. Antes de cerrar la venta, BAT había reconocido deterioros por 231 millones de libras vinculados a los activos de Brascuba, además de cuatro millones en costos asociados. Esas cifras no deben confundirse con el cargo neto registrado tras completarse la transacción en 2026.
Brascuba sigue en Cuba, pero British American Tobacco ya no participa en el negocio
La retirada de BAT no se traduce en el cierre de Brascuba. La estructura accionarial es ahora distinta: la participación de la multinacional británica fue transferida a Tabagest y BAT asegura que dejó de tener derechos de voto, capacidad para nombrar directivos, intervenir en las decisiones cotidianas o recibir rendimientos futuros del negocio cubano.
La salida llega después de un periodo complicado para el mercado nacional de cigarrillos. En 2025, la escasez de cigarros llegó a disparar los precios en el mercado informal, en medio de problemas productivos, apagones y dificultades con materias primas.
El movimiento de BAT también se produce mientras cambia la presencia del capital extranjero en otros negocios del tabaco cubano. La británica Imperial Brands, por ejemplo, vendió en 2020 su participación en el negocio internacional de Habanos S.A.. Más recientemente, Imperial Brands obtuvo además un fallo favorable en EEUU en un litigio relacionado con propiedades confiscadas en Cuba.
En el caso de BAT, los estados financieros despejan cualquier duda sobre el desenlace: desde febrero de 2026, el grupo considera terminada su presencia empresarial en Cuba y Brascuba dejó definitivamente de formar parte de sus cuentas consolidadas.