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Bruno Rodríguez acusa a EEUU, España y Latinoamérica de conspirar contra Cuba

Régimen responde a acusaciones que vinculan a El Cangrejo con una red de tráfico de personas
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parilla asegura que Cuba ha denunciado operaciones de tráfico de personas coordinadas desde Florida. (Captura de pantalla © Cubavisión Internacional – YouTube)

El secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que existe una especie de “conspiración” contra la Isla a cargo del movimiento MAGA de Donald Trump, sectores del exilio cubano en Miami, organizaciones de Madrid y actores políticos de América Latina.

A través de sus redes sociales, el canciller cubano dio a conocer este miércoles 16 de septiembre los resultados de una supuesta investigación elaborada por el Observatorio de Medios de Cubadebate, en la que se basó para acusar a las mencionadas entidades de formar parte de un entramado destinado a difundir narrativas contra el Gobierno de Cuba.

La supuesta investigación sobre el consultor argentino Fernando Cerimedo mostraría que estos actores se comparten narrativas contra el régimen de La Habana, sin embargo, no presenta pruebas de que todos los actores mencionados formen una estructura coordinada, en vez de publicar por su cuenta.

Rodríguez afirmó que la investigación identificó un “ecosistema distribuido” que conecta a MAGA, Madrid, Miami y América Latina mediante organizaciones, operadores, medios y plataformas que, según su interpretación, comparten afinidades ideológicas y pueden amplificar mensajes rápidamente.

Según el canciller, Cuba funciona como un “enemigo común” para esos sectores, una acusación que encaja con el discurso habitual del Gobierno cubano, que presenta buena parte de sus dificultades internas como consecuencia de acciones de EEUU y de sus aliados.

La Habana denuncia desde hace décadas el embargo estadounidense y sostiene que las sanciones son la principal causa de la crisis económica de la Isla.

EEUU, efectivamente, ha aumentado la presión sobre Cuba durante el segundo mandato de Trump, con nuevas sanciones contra empresas y funcionarios cubanos y la restricción al acceso a determinadas fuentes de combustible y financiamiento.

Este 17 de septiembre, por ejemplo, impuso medidas contra 11 entidades vinculadas a sectores como el níquel y empresas militares, sin embargo, atribuir la situación cubana únicamente a la política estadounidense deja fuera las decisiones tomadas durante décadas por las propias autoridades de la Isla.

La economía continúa bajo un amplio control estatal, mientras el Gobierno ha reconocido la necesidad de introducir reformas para aumentar la participación privada, facilitar inversiones y corregir problemas en sectores como la agricultura, el turismo y la distribución de combustibles.

El deterioro de servicios básicos también precede a algunas de las medidas más recientes de Washington. Cuba enfrenta problemas de generación eléctrica, transporte, alimentos, vivienda e infraestructura, en un sistema económico que conserva un fuerte control estatal.

Analistas han señalado que las reformas anunciadas por el Gobierno llegan después de años de dificultades y tienen un alcance todavía limitado.

Las acusaciones de Rodríguez también llegan en un momento de cambio político en América Latina, donde varias naciones que antes eran aliadas de la dictadura cubana de izquierda han girado hacia la derecha ultraconservadora.

Colombia, uno de los defensores más adeptos de Cuba, por ejemplo, dejó atrás el Gobierno de Gustavo Petro, y su sucesor, Abelardo de la Espriella, anunció su intención de cerrar la embajada colombiana en Cuba. La Habana respondió calificando la decisión como una subordinación a la política estadounidense.

En Perú ocurrió un giro similar con la llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia. Su Gobierno ha buscado fortalecer los vínculos con Washington, aunque Lima mantiene canales de diálogo y cooperación con Cuba. Los casos menos recientes de Bolivia y Argentina, también se suman a esta tendencia.

Así, mientras el mapa político regional se mueve hacia posiciones más conservadoras en varios países, el Gobierno cubano interpreta el cambio como parte de una ofensiva externa.

Para sus críticos, esa explicación vuelve a colocar en terceros la responsabilidad por problemas que también tienen causas internas y que requieren decisiones económicas y administrativas del propio Estado cubano.

 

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