
Una traficante de drogas de Los Ángeles, identificada como Jasveen Sangha y conocida como la “Reina de la Ketamina”, fue condenada este miércoles a 15 años de prisión por su papel en la distribución ilegal de la sustancia que provocó la muerte del actor Matthew Perry en octubre de 2023.
La sentencia, dictada por la jueza federal Sherilyn Garnett, cierra uno de los procesos más mediáticos relacionados con el uso indebido de fármacos en figuras públicas.
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Sangha, de 42 años, admitió haber operado un centro clandestino de distribución de narcóticos desde su vivienda en North Hollywood. En septiembre, se declaró culpable de cinco cargos graves vinculados al fallecimiento del actor. Aunque enfrentaba hasta 65 años de cárcel, el tribunal fijó una pena menor, aunque superior a la impuesta a otros implicados, incluidos profesionales de la salud.
El 28 de octubre de 2023, el asistente personal de Perry lo encontró sin vida en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles. El informe forense concluyó que la causa fue el efecto agudo de la ketamina, que le hizo perder el conocimiento y derivó en ahogamiento. El documento también apuntó factores adicionales que agravaron la situación.
La investigación federal expuso una cadena de suministro que operaba fuera de controles médicos. Según los fiscales, Sangha vendió 51 viales de ketamina a un intermediario, Erik Fleming, quien los entregó al entorno cercano del actor. Posteriormente, el asistente Kenneth Iwamasa administró varias dosis, incluida la que resultó fatal.
Las autoridades sostienen que Perry había iniciado un tratamiento con ketamina en una clínica para tratar depresión y ansiedad. Sin embargo, al negarse los médicos a aumentar la dosis, el actor buscó alternativas fuera del sistema sanitario. “Fue un caso claro de explotación de una adicción”, indicaron fiscales durante el proceso.
La ketamina, un anestésico de uso médico, ha ganado presencia como sustancia recreativa. Su consumo sin control puede generar efectos disociativos y pérdida de conciencia. Expertos consultados en el juicio señalaron que la combinación de dosis elevadas y falta de supervisión aumenta el riesgo de muerte.
Para la Fiscalía, la red no solo facilitó el acceso a la droga, sino que se benefició de la vulnerabilidad del actor. “No se trató de un accidente aislado, sino de un sistema que priorizó el lucro”, sostuvo uno de los representantes legales.
En redes sociales, seguidores del actor reaccionaron tras conocerse la sentencia. “Nadie vigiló cuando más lo necesitaba”, escribió un usuario. Otro comentó: “Esto demuestra que la fama no protege del abandono”. También hubo quienes pidieron sanciones más severas: “Quince años no compensan una vida perdida”.
Matthew Perry había hablado abiertamente sobre su historial de consumo y sus intentos de rehabilitación. En entrevistas previas, afirmó que buscaba mantenerse sobrio tras décadas de lucha contra las adicciones. Su muerte, según especialistas, refleja los riesgos persistentes incluso en etapas de recuperación.
El fallo judicial marca un precedente en casos donde confluyen adicción, mercado ilegal y responsabilidad compartida. Mientras la defensa de Sangha evitó comentarios, la Fiscalía reiteró que continuará investigando redes similares en la industria del entretenimiento.

