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Candidato demócrata respalda una acción militar en Cuba y agita el “voto castigo” contra Trump

El candidato Phil Ehr intenta disputarle a Carlos Giménez en la Florida, un electorado históricamente republicano
Candidato demócrata respalda una acción militar en Cuba y agita el “voto castigo” contra Trump
La apuesta de Ehr consiste en correr a Giménez por la derecha en el tema cubano (Captura de pantalla © Florida Veterans History Program – YouTube)

Phil Ehr, comandante retirado de la Marina de Estados Unidos y candidato demócrata al Congreso por el Distrito 28 de Florida, aseguró que apoyaría una acción militar para sacar del poder al régimen cubano si el Congreso recibe una misión legal, creíble y claramente definida.

“Si el Congreso recibe una misión creíble y legal, apoyaré una acción militar decisiva de Estados Unidos para derrocar al régimen comunista”, afirmó Ehr al presentar su Plan Integral para la Libertad de Cuba y su Transición Democrática.

La postura resulta poco habitual dentro del Partido Demócrata y parece dirigida a un sector muy específico del electorado del sur de Florida: los cubanoamericanos que tradicionalmente votan republicano, respaldaron masivamente a Donald Trump y ahora muestran frustración porque el mandatario no ha cumplido las expectativas de una acción directa contra La Habana.

Ehr aclaró que no propone una guerra improvisada, un ataque meramente simbólico ni una ocupación permanente de Cuba. Su plan contempla autorización legislativa, una misión delimitada, protección para los civiles y una estrategia de transición preparada antes de cualquier operación.

También propone utilizar como referencia la hoja de ruta de 13 pilares elaborada por la Fundación Nacional Cubano Americana para una futura reconstrucción democrática del país.

El demócrata aprovechó el anuncio para atacar directamente al congresista republicano Carlos Giménez, su rival en las elecciones del 3 de noviembre. Ehr acusó al legislador cubanoamericano de utilizar una retórica agresiva contra gobiernos de otros países, pero no presentar un plan igualmente concreto para actuar contra la dictadura de Cuba.

La apuesta de Ehr consiste en correr a Giménez por la derecha en el tema cubano y transformar en vulnerabilidad lo que durante décadas ha sido una de las principales fortalezas electorales republicanas.

El peso del voto cubano

Los cubanoamericanos constituyen uno de los grupos hispanos más fieles al Partido Republicano. La Encuesta Cuba 2024 de la Universidad Internacional de Florida encontró que el 68% de los probables votantes cubanoamericanos de Miami-Dade planeaba apoyar a Trump, frente a solo un 23% que prefería a Kamala Harris. Además, el 55% de los electores cubanos registrados se identificaba como republicano.

La fidelidad se mantuvo incluso durante el segundo mandato de Trump. Una encuesta nacional de FIU realizada en marzo de 2026 situó a los encuestados de origen cubano como el grupo latino más favorable al presidente, con un balance positivo de aprobación de 23 puntos. El tamaño de esa submuestra fue reducido, por lo que el dato debe considerarse orientativo.

Sin embargo, el respaldo republicano convive ahora con una demanda mucho más agresiva hacia Cuba. Un sondeo del Miami Herald entre 800 cubanos del sur de Florida encontró que el 79% apoyaba alguna modalidad de intervención estadounidense, ya fuera para provocar un cambio de régimen o para llevar asistencia humanitaria a la isla.

Ese resultado no significa que el 79% respalde una invasión a gran escala ni que esté dispuesto a votar demócrata. Sí revela una distancia entre las expectativas de una parte importante del exilio y la estrategia seguida hasta ahora por la Casa Blanca.

Trump amenaza, pero no interviene

Trump elevó las expectativas en marzo cuando declaró que “Cuba es la próxima” después de las operaciones estadounidenses en Venezuela. También ha hablado de una posible toma “amistosa” de la isla y ha mantenido las opciones militares sobre la mesa.

No obstante, funcionarios estadounidenses dijeron posteriormente que Washington no preparaba una acción militar inminente. El objetivo inmediato de la administración era obligar al régimen a modificar sus políticas mediante sanciones, presión energética, negociaciones y ofertas condicionadas de ayuda, no ejecutar directamente un cambio de gobierno.

Esa diferencia entre la retórica y los hechos alimenta la idea del “voto castigo”. Trump no estará directamente en las boletas de las elecciones legislativas de noviembre, pero el descontento podría expresarse mediante la abstención, el voto dividido o el apoyo a adversarios de candidatos republicanos estrechamente vinculados con el presidente.

Ehr intenta presentarse como una alternativa para esos electores: un demócrata dispuesto a respaldar una operación contra el castrismo y, al mismo tiempo, a exigir autorización del Congreso y un plan para evitar el caos posterior.

El desafío sigue siendo enorme. Giménez derrotó a Ehr en 2024 con el 64,6% de los votos, frente al 35,4% obtenido por el demócrata, y el Distrito 28 continúa siendo favorable a los republicanos. Ambos avanzaron sin oposición partidista para volver a enfrentarse en noviembre.

Todavía no existen datos que demuestren una deserción masiva de cubanoamericanos republicanos por la falta de una intervención en Cuba. Pero la candidatura de Ehr introduce una novedad: por primera vez en este ciclo electoral, un demócrata intenta convertir la impaciencia del exilio con Trump en un argumento para arrebatar votos al partido que históricamente ha dominado la política cubana en Florida.

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