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Castrismo tramposo celebra victoria ante la “Marcha Cívica por el Cambio”

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Castrismo tramposo celebra victoria ante la “Marcha Cívica por el Cambio”

Cuba tiene una disidencia valiente dentro y fuera del país

Castrismo tramposo celebra victoria ante la “Marcha Cívica por el Cambio”

El castrismo solo jugando sucio puede luchar contra la disidencia cubana. (Foto: Periódico Cubano)

El gobierno cubano es un jugador temeroso a la derrota y ejecuta todo tipo de trampas para asegurar un triunfo que no le corresponde, pero lo celebra como si lo hubiera obtenido con honestidad y legalidad.

Hoy el castrismo habla de una supuesta victoria ante la “Marcha Cívica por el Cambio” del 15N, convocada por el colectivo Archipiélago, pese a no enfrentarla como debió ser en el terreno de juego.

Desde un punto de vista deportivo, digamos que el régimen mandó a golpear a su contrincante antes de subirse al ring, o bien ordenó a su afición el robo de los bates del equipo contrario para que se retirara antes del primer lanzamiento.

Con amenazas obligó al oponente a jugar sin dama en el tablero, y puso todo tipo de obstáculos en la pista para que los corredores a favor de la democracia no llegaran a la meta.

El gobierno cubano es un jugador tramposo que contrata a su afición con un poco de pollo o aceite a cambio de aplausos y gritos de “¡Viva Fidel!”. Un tramposo que en su pizarra de estrategias tiene escrito como principal jugada: “causar miedo”.

Con tal de ganar, le falta el respeto a todo, incluso a su propia bandera y la utiliza como cortina para ocultar a una disidencia que desde el pacifismo y el civismo apuesta por el cambio en la Isla, en vez de usar las armas como ocurrió hace más de 60 años.

Es muy difícil enfrentar a un jugador de este tipo, más cuando en la realidad no es una situación antideportiva, sino un despliegue de represores para violar los derechos humanos fundamentales o actos de repudio incitando al odio hacia alguien que piensa diferente.

Es complicado hacerle frente cuando amenaza con separaciones familiares o con varios años de cárcel, alegando delitos que solo existen en su imaginario.

La disidencia cubana se mide con valentía ante un gobierno cobarde, y por ello sus iniciativas nunca serán fallidas, porque las trampas de este régimen demuestran que acciones como la “Marcha Cívica por el Cambio” sí tienen razón de existir y son capaces de dar pie a una transformación en el país.

Las cubanas y los cubanos valientes que se oponen al castrismo dentro y fuera del territorio nacional me recuerdan el espíritu de las palabras del escritor Guillermo Prieto al ejército mexicano cuando combatían la intervención francesa:

“Si se toma un fuerte, quedarán los otros fuertes. Después quedan las torres de las iglesias, los patios, los cementerios, los claustros, las celdas. En cada pieza se hace un castillo, en cada puerta una muralla… Y cuando todo se haya perdido tendremos todavía por patria una tumba”.

Son una disidencia capaz de luchar en todas partes, defendiendo la libertad y los derechos humanos con la valentía que causa temor a ese jugador que de trampa en trampa se acerca más a su eliminación en el juego.

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