
El gobierno comunista de China donó a Cuba un total de 25 motores diésel destinados a reforzar el sistema eléctrico cubano. Los dispositivos, que en su conjunto aportarán 30 MW, serán distribuidos en varios emplazamientos del occidente y centro de la Isla.
Según directivos de la Empresa de Grupos Electrógenos y Servicios Eléctricos (GEYSEL), entidad que forma parte de la Unión Nacional Eléctrica (UNE), las provincias beneficiadas serán Matanzas, Ciego de Ávila y La Habana.
En particular, ocho motores se instalarán en la central eléctrica de Guanábana, en Matanzas, y diez en Ciego de Ávila, repartidos entre las plantas de Ceballo, Pina y Violeta. Además, se destinarán dos motores a la provincia de Artemisa y tres más a La Habana. Cada motor aportará 1.8 MW, sumando 30 MW en total.
La donación es bienvenida, pero no resuelve el problema de fondo de la crisis energética que atraviesa Cuba: la escasez de combustible. Cada uno de los 25 motores utiliza diésel y lubricantes que no se producen en el país. El gobierno comunista tampoco tiene dinero para importar los hidrocarburos.
Para instalar cada motor de 33.5 toneladas de peso, hace falta una grúa especial. Según los responsables del proyecto en Guanábana, la operación fue ejecutada con el apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y especialistas de la Unión Eléctrica de Cuba. El desafío logístico de transportar y montar los motores fue considerable, dado el volumen y la longitud de las unidades, lo que requirió una maniobra precisa y bien coordinada.
De acuerdo con las autoridades de Geysel, Cuba ya ha logrado recuperar un total de 225 MW gracias a la instalación de motores de origen chino y a la reparación de piezas de repuesto.

Pronóstico de apagones en Cuba
Para el miércoles 24 de septiembre, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba enfrentará una grave afectación de 1.710 MW durante el horario pico, debido a un déficit de capacidad de generación. Esta escasez de electricidad será provocada principalmente por el mantenimiento de varias unidades clave de generación, incluyendo la CTE Este Habana, la CTE Felton y la CTE Santa Cruz.
La inactividad de estas plantas representa una reducción significativa en la capacidad de producción de energía del país, lo que ha empeorado la situación crítica del sector eléctrico cubano.
El panorama se complica aún más con la falta de funcionamiento de las 53 centrales de generación distribuida, que suman 320 MW, debido a problemas logísticos relacionados con la escasez de lubricante y combustible. Esta situación refleja las graves limitaciones de Cuba en cuanto a infraestructura energética y abastecimiento de recursos vitales para mantener operativas sus plantas generadoras.
A pesar de los esfuerzos por recuperar algunas capacidades, como los recientes donativos de China, las carencias persisten y continúan afectando al servicio eléctrico.
Según la UNE, los parques solares fotovoltaicos han jugado un papel clave, aportando energía renovable al sistema. Sin embargo, la producción de estos parques no ha sido suficiente para cubrir la creciente demanda, especialmente durante los picos de consumo.
Aunque la fuente solar sigue siendo vital, el país sigue dependiendo en gran medida de fuentes de energía convencionales, que continúan enfrentando serias dificultades operativas. Esto deja al gobierno cubano con la urgente necesidad de realizar inversiones sustanciales para superar la crisis energética a largo plazo.

