
La presentación en Ciudad de México de un documental sobre el artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara terminó convertida en un episodio de tensión política, luego de que un grupo procastrista irrumpiera en el lugar con banderas, consignas oficialistas y, según denuncias de los organizadores, agresiones contra varios asistentes.
El hecho ocurrió durante la exhibición de “Estamos conectados”, obra del cineasta cubano Ernesto Fundora dedicada a la trayectoria artística y cívica de Otero Alcántara, una de las figuras más visibles del Movimiento San Isidro y actualmente encarcelado en Cuba.
Fundora denunció que los agresores llegaron al Centro Universitario Cultural con una actitud organizada y violenta. Según relató, aparecieron “con banderas, palos, altoparlante” y comenzaron a insultar a los presentes. “Nos decían gusanos, escoria, contrarrevolucionarios, miembros de la CIA”, afirmó.
Denuncian agresiones durante el estreno
De acuerdo con el testimonio del realizador, el grupo no se limitó a gritar consignas, sino que también recurrió a la violencia física. Fundora aseguró que él y otras personas fueron golpeadas durante el boicot. “Fuimos tres personas los que fuimos agredidos y golpeados”, dijo.
Imágenes difundidas tras el incidente muestran a participantes vestidos de rojo, algunos con el rostro cubierto, portando banderas comunistas y lanzando consignas a favor de Fidel Castro y Raúl Castro. También se reportaron insultos contra los asistentes y acusaciones de “malditos gusanos” y “contrarrevolucionarios”, expresiones habituales en los actos de repudio usados históricamente por el régimen cubano contra opositores y voces críticas.
Fundora calificó lo ocurrido como una reproducción de métodos represivos fuera de Cuba. “Esas brigadas de choque al estilo estalinista, al estilo fascista, verdaderamente no buscan dialogar nada. Lo que buscan es boicotear que emerja una nueva verdad”, sostuvo.
Un documental sobre arte, censura y cárcel
“Estamos conectados” reconstruye el recorrido de Luis Manuel Otero Alcántara desde sus primeras acciones artísticas hasta su papel en el Movimiento San Isidro, plataforma que ganó visibilidad por su rechazo a la censura estatal y por su defensa de la libertad de creación en Cuba.
El documental aborda un periodo clave de la sociedad civil cubana reciente, marcado por el Decreto 349, las protestas de artistas independientes, el ascenso del Movimiento San Isidro y las manifestaciones del 11 de julio de 2021.
Otero Alcántara fue condenado en 2022 a cinco años de prisión tras un proceso cuestionado por organizaciones internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia y ha pedido su liberación inmediata e incondicional.
La exhibición del filme en México tenía, por tanto, un peso simbólico especial: no solo presentaba una obra biográfica, sino que abría un espacio de conversación pública sobre represión, censura y memoria política cubana fuera de la isla.
Ernesto Fundora promete continuar las proyecciones
Tras el incidente, Fundora también cuestionó la demora en la respuesta policial. Según dijo, se llamó varias veces al 911, pero las patrullas llegaron “casi tres horas después”.
El cineasta aseguró que el ataque no detendrá la circulación del documental y anunció su intención de continuar con nuevas exhibiciones. “Lo que sí no puede pasar es que ustedes quieran poner una mordaza como hicieron en Cuba con la Ley 349. Ahí ustedes ponen las reglas y las imponen; aquí no”, declaró.
Para Fundora, el episodio resulta especialmente doloroso por tratarse de una película dedicada a un artista encarcelado. “Me da vergüenza que esto haya pasado en el estreno en México de su documental biográfico, que lo que pretende es mostrarlo en su verdadera dimensión”, concluyó.
El caso deja abierta una preocupación mayor: la posibilidad de que conflictos políticos vinculados a Cuba sean trasladados a espacios culturales en el extranjero mediante intimidación, violencia verbal y agresiones físicas. También coloca bajo escrutinio la seguridad de eventos organizados por artistas, activistas y exiliados cubanos en países donde la polarización sobre la isla sigue teniendo presencia pública.

