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Concluye el segundo juicio contra el exministro Alejandro Gil Fernández

Alejandro Gil Fernández ministro cubano
El exministro Alejandro Gil ha enfrentado dos juicios por espionaje y malversación. (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

El segundo juicio contra el exministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil Fernández, concluyó en el Tribunal de Marianao bajo un nivel de completo secretismo por parte del régimen, informó el Diario de Cuba.

El proceso judicial, realizado sin la presencia de prensa oficialista y con detalles reservados, involucra graves acusaciones como malversación, evasión fiscal, tráfico de influencias y lavado de activos.

Junto a Gil Fernández, al menos una decena de personas fueron juzgadas, pero el régimen mantiene en completo anonimato sus identidades. El exjuez y analista legal Edel González Jiménez comentó al medio de prensa independiente que las órdenes de silencio impuestas en este juicio fueron “incuestionables”, especialmente dirigidas a los profesionales del Derecho.

Según González, se percibe un ambiente de autocensura institucional, con instrucciones explícitas a abogados y bufetes para no difundir información ni procurar detalles sobre el caso.

Esta práctica, señaló, no tiene base legal y responde a una imposición del aparato político, que busca evitar cualquier cuestionamiento ético y controlar el flujo de información. “No forman parte de la ley, sino de la práctica política impuesta”, afirmó el experto.

Uno de los aspectos más alarmantes del proceso fue la imposición de un acuerdo de confidencialidad para los hijos de Alejandro Gil, quienes necesitaron firmarlo para poder asistir al juicio.

Este acuerdo, de confirmarse, sería completamente contrario a la legislación cubana, según los expertos consultados. La Ley del Proceso Penal cubano no contempla acuerdos escritos de silencio y exige solo una advertencia oral sobre la información que no puede divulgarse.

La ausencia total de filtraciones de información sobre el juicio ha sido vista como una operación estructurada de control informativo, con el objetivo de impedir cualquier escrutinio nacional o internacional sobre un caso que involucra a altos funcionarios del Estado.

María Victoria Gil, hermana de Alejandro, ha calificado la falta de información pública sobre el juicio como “una falta de respeto al pueblo de Cuba”. Según su versión, aunque su hermano admitió algunos cargos, está claro que no actuó solo y que “los verdaderos responsables han desaparecido del proceso”.

La familiar del exministro también señaló que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien había sido un firme aliado de Gil, asistió como “testigo de cargo” al juicio, lo que considera una “traición” política y personal.

Díaz-Canel, quien fue tutor de la tesis de economía del acusado y lo promovió en su carrera política, parecía mantener una relación cercana con él, hasta el punto de felicitarlo públicamente tras su destitución y en su cumpleaños.

Sin embargo, la presencia del presidente cubano en el juicio ha sido interpretada por María Victoria como un intento de limpiar su imagen ante las críticas internas y la presión internacional.

Primer juicio contra el exministro Gil Fernández fue por espionaje

El gobierno cubano sigue en silencio respecto al juicio por espionaje al que fue sometido el exministro de Economía. La hermana del exfuncionario hace unos días rompió el silencio sobre este proceso ante la falta de comunicación oficial.

Según María Victoria, una fuente vinculada al caso le confirmó que la acusación formal contra Alejandro Gil es espionaje en favor de la CIA. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, encargada de recolectar información para la seguridad nacional, estaría detrás de las acusaciones que podrían tener graves consecuencias para el exfuncionario cubano.

La familiar expresó su incredulidad al respecto, afirmando que no cree que su hermano haya sido capaz de convertirse en espía, especialmente para la CIA. “Mi hermano no creo que haya sido capaz de convertirse en espía de ningún país, y mucho menos de la CIA”, dijo, mostrando su sorpresa ante lo que considera una acusación infundada.

Desde el inicio de la investigación, Alejandro Gil negó de manera rotunda los cargos en su contra, asegurando que nunca tuvo ninguna relación con el espionaje para la agencia estadounidense.

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