
Un cubano relató cómo la COVID-19 ha afectado a su familia: en menos de 24 horas perdió a dos miembros.
Juan Carlos Ojeda González dijo al periódico oficialista Guerrillero, que el pasado 18 de junio su padre y su hermano fallecieron víctimas del nuevo coronavirus.
El hombre, administrador del diario estatal, señaló que lo más difícil fue no poder acompañarlos en sus últimos momentos. Su padre falleció a los 95 años y era paciente de cáncer. Él y su hermano fueron enterrados en el mismo cementerio, en Pinar del Río.
“Uno nunca está preparado para perder a su padre, pero era algo que veía venir porque se había puesto muy mal y estaba siendo atendido en terapia. Ahora, la muerte de mi hermano Tony sí que no me la esperaba. Él era el más fuerte de nosotros, y éramos siete, quedamos seis; él practicó deportes toda su vida y se desempeñaba como entrenador de boxeo”, explicó.
Ojeda confesó que él también se enfermó de COVID-19 y fue ingresado junto con su esposa y madre a inicios de junio. Durante su aislamiento se enteró del fallecimiento de su padre, porque su hijo se lo informó.
“Fueron horas muy largas. Me fui para el baño y por primera vez en la enfermedad sentí que el pecho se me apretaba y que tenía dificultades para respirar. Unas horas más tarde me vuelven a llamar y me dicen que Tony se había muerto. Fue un momento de desesperación, y uno sin poder hacer nada. Allí, bajo tratamiento y sin poder salir”, contó.
El cubano explicó que la mayoría de los miembros de su familia se infectaron con el virus, y que algunos debieron ser hospitalizados.
“Mi sobrino, mi hermano mayor, Tony, una de mis hermanas, mi esposa, mi suegra, mi papá y yo. Mi otra hermana, la que cuidaba a mi papá, y un hermano que vive con ella y no se vale por sí mismo porque tiene un infarto cerebral, también fueron hospitalizados, él por ser de alto riesgo y contacto y ella, además, para cuidarlos a ambos”, relató.
Aunque el gobierno de Cuba ha negado la gravedad de la crisis sanitaria, los testimonios siguen llegando a través de medios locales y redes sociales.
Muchos han denunciado no haber sido aislados, y otros como Juan Carlos, dejan ver la facilidad con que se propaga la COVID-19 una vez entra en casa.
“Lo que más he querido en mi vida es a mi padre y a mi hijo. El golpe fue tan grande, y después viene lo de Tony. Ya me habían dicho que estaba malito. Sabía que tenía falta de aire y me decía: pero cómo es posible si él nunca fue asmático y siempre tan saludable, tan fuerte. No sabía qué pensar”, lamentó.
Según los partes del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) la mayoría de los fallecidos por COVID-19 presentan padecimientos previos (diabetes, hipertensión, asma, etc.). Sin embargo, a nivel mundial se ha demostrado que el nuevo coronavirus es peligroso para la población en general, incluyendo personas sanas y con buenos hábitos.
“A veces creo que la Covid-19 se ensañó con mi familia. Me ha costado mucho trabajo recuperarme psicológicamente. Paso por el frente de la casa de mi papá y me parece que está ahí, me ocurre cuando entro a su cuarto. El otro día llamé a mi hermana y le pregunté por él”, confesó Ojeda con tristeza.
Los casos de COVID-19 en Cuba siguen al alza, mientras el sistema de salud se encuentra saturado y el país enfrenta una aguda crisis.

