
Cuba vuelve a reducir el transporte nacional de pasajeros en medio de la crisis de combustible que atraviesa el país. A partir de este jueves 18 de junio, las frecuencias de ómnibus, trenes y otros servicios interprovinciales quedarán limitadas, mientras la APK Viajando será suspendida temporalmente para la reservación de pasajes.
El Ministerio de Transporte atribuyó la decisión al déficit de combustibles y lubricantes, un problema que desde inicios de año ha obligado a sucesivos ajustes en la movilidad interna. La medida golpea de manera directa a quienes necesitan desplazarse entre provincias por razones médicas, familiares, laborales o de emergencia, en un contexto donde las opciones privadas suelen ser inaccesibles para buena parte de la población.
Menos salidas de ómnibus y trenes más espaciados
Con el nuevo esquema, los ómnibus nacionales tendrán tres salidas semanales desde La Habana hacia las cabeceras provinciales y en sentido contrario. Algunas rutas de mayor complejidad, como Baracoa, Manzanillo y Moa, quedarán reducidas a una frecuencia semanal.
También habrá afectaciones en el sistema ferroviario. Los trenes nacionales hacia y desde la región oriental pasarán a circular aproximadamente cada 16 días, una reducción considerable frente al esquema anterior, que ya había sido ajustado durante la emergencia de febrero.
La ruta marítima Gerona-Batabanó-Gerona también queda incluida dentro de la reorganización, aunque la frecuencia exacta debe ser confirmada con las autoridades territoriales. Los vuelos nacionales, según lo anunciado, mantienen por ahora su programación sin cambios.
Viajando queda suspendida y los pasajes se asignarán por prioridad
Uno de los cambios más sensibles será la suspensión temporal de la APK Viajando, utilizada durante años para gestionar reservas de pasajes nacionales. Según el MITRANS, “vamos a aprovechar este tiempo para restablecer las medidas de seguridad de esta APK”.
La medida implica que las plazas disponibles no se venderán libremente a todos los usuarios. En su lugar, serán asignadas por comisiones provinciales, encargadas de priorizar casos considerados urgentes. Entre las situaciones mencionadas figuran turnos médicos, altas hospitalarias, fallecimiento de un familiar, retorno al lugar de origen y otras necesidades familiares impostergables.
Las autoridades insisten en que “no existe ninguna prohibición de que las personas puedan moverse” y aseguran que no se requerirá autorización para viajar por medios propios, arrendados o particulares. Sin embargo, en la práctica, la reducción de capacidades estatales limita todavía más las posibilidades de desplazamiento para quienes dependen de ómnibus, trenes o transporte marítimo.
La crisis energética vuelve a marcar la movilidad en Cuba
Este nuevo recorte profundiza un deterioro que ya venía acumulándose durante 2026. En febrero, el Gobierno cubano había aplicado un primer ajuste de emergencia ante la falta de combustible. Meses después, el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, admitió que el país no tenía “absolutamente nada de fuel, de diésel”, una frase que resumió la gravedad del escenario energético.
A la escasez interna se suma el impacto de las sanciones de EEUU contra la Unión Cuba Petróleo, CUPET, anunciadas el 11 de junio. Washington incluyó a la empresa estatal cubana en la lista de entidades sancionadas, lo que puede complicar aún más las operaciones vinculadas al combustible.
El MITRANS también anunció la incorporación de 20 ómnibus importados para rutas de mayor distancia entre el occidente y el oriente del país. No obstante, las propias autoridades advirtieron que la inestabilidad en el suministro puede provocar demoras o traslados de salidas de un día para otro.
Para los viajeros, el panorama inmediato es de mayor incertidumbre: menos frecuencias, menos acceso directo a pasajes y más dependencia de decisiones administrativas en cada provincia.