
El ministro de Comercio Exterior de Cuba, Oscar Pérez-Oliva Fraga, advirtió sobre una caída del 31.9 % en las exportaciones de bienes y servicios entre 2019 y 2023, atribuyendo esta crisis a la baja productividad nacional y a obstáculos estructurales.
Según el titular de la cartera, los sectores más afectados son el turismo y las telecomunicaciones, fundamentales para la economía de la Isla. Esta situación refleja una profunda crisis estructural que obstaculiza el desarrollo económico del país.
Pérez-Oliva Fraga subrayó que la baja productividad nacional es una de las principales causas de este retroceso. “No se puede exportar lo que no se produce”, afirmó, destacando que la falta de insumos y materias primas limita la capacidad productiva. Además, las tensiones en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y la escasez de combustibles agravan el panorama, afectando tanto la producción como las exportaciones.
Ante los diputados de la Asamblea Nacional, que no lo cuestionaron nada en ningún momento, el ministro pudo exponer una lista de justificaciones. Por ejemplo, señaló factores subjetivos que impactan negativamente las exportaciones. La insuficiente gestión empresarial, las dilaciones en la implementación de propuestas y los problemas desde la base empresarial son barreras que impiden un mejor desempeño en el sector exportador. No hubo propuestas para modificar eso.
Los productos que más han sufrido esta crisis son el azúcar, el níquel y el carbón vegetal, con caídas significativas en los mercados internacionales. Las exportaciones de azúcar son prácticamente inexistentes, y otros rubros enfrentan la doble presión de precios bajos y la incapacidad de producirlos.
En Cuba, hay 15 empresas identificadas como polos exportadores. Sin embargo, solo lograron ingresos de 21.5 millones de dólares en todo el año, concentrándose en apenas cinco polos productivos. Esta falta de diversificación refleja la necesidad de explorar nuevas estrategias para dinamizar la economía exportadora.
Para enfrentar la crisis, el gobierno plantea rescatar 23 rubros exportables de la década de 1980, como el carbón vegetal, la manteca y el aceite de cacao. Sin embargo, esta estrategia pone en evidencia el retroceso en la capacidad productiva nacional, lejos de diversificar hacia productos más competitivos.
El ministro mencionó otras áreas con posibilidades de exportación, como frutas frescas, cables eléctricos, muebles y perfumes. No obstante, estas oportunidades no han sido desarrolladas debido a la falta de recursos financieros y una gestión empresarial por parte del Estado que es calificada de “ineficiente”.
Oscar Pérez-Oliva Fraga, nombrado en mayo de 2024 como titular del Mincex, tiene un destacado linaje familiar que explica su ascenso meteórico en la política cubana. Es sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, lo que lo vincula directamente con la cúpula histórica del poder en Cuba.
Hijo de Mirsa Fraga Castro, una reconocida bióloga, y nieto de Ángela Castro, la hermana menor de los líderes históricos de la Revolución Cubana, Pérez-Oliva Fraga también tiene un estrecho lazo con José Antonio Fraga Castro, su tío y expresidente de Labiofam, una influyente empresa estatal en biotecnología.
Su conexión con la élite del régimen se extiende a su trayectoria profesional, donde estuvo bajo la supervisión de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido presidente de GAESA y ex yerno de Raúl Castro. Este entramado familiar ha sido clave en su ascenso dentro de las estructuras del gobierno, consolidando su posición como figura prominente dentro de la nomenclatura castrista.

