
Eduardo Rodríguez Dávila ministro de Transporte de Cuba, dio a conocer dentro de la nueva política para la importación de vehículos, la liberación de la transmisión de propiedad de vehículos de motor entre personas naturales y jurídicas, exceptuando aquellas con participación estatal. La medida, que forma parte de la actualización de la política de comercialización de vehículos, busca flexibilizar el mercado automotor en la isla.
Hasta el momento, las personas naturales podían transferirse la propiedad de vehículos libremente, al igual que las personas jurídicas entre sí. Sin embargo, las entidades jurídicas no tenían permitido vender vehículos a particulares. Con esta nueva disposición, empresas privadas, MIPYMES y organizaciones no gubernamentales (ONG) podrán transferir vehículos a ciudadanos cubanos y viceversa.
Rodríguez Dávila explicó que esta apertura no se aplica a las entidades estatales o con participación estatal, cuya transferencia de propiedad seguirá restringida al ámbito estatal. De igual forma, el sector diplomático acreditado en Cuba mantendrá regulaciones específicas para la transmisión de sus vehículos.
Un ejemplo de esta flexibilización es que una MIPYME podrá vender un automóvil a una persona natural o a otra empresa. Del mismo modo, una ONG podrá transferir la propiedad de un vehículo a una MIPYME o a una representación extranjera en Cuba.
El procedimiento para la transmisión de propiedad se mantiene sin cambios. La operación se realizará ante notario público, con el pago del valor de la transacción y el impuesto correspondiente, a través del sistema bancario.
Además, Rodríguez Dávila confirmó que las personas naturales podrán seguir adquiriendo vehículos en las comercializadoras autorizadas que operan en divisas convertibles, como IMPEXPORT y CIMEX S.A. Este mecanismo facilita la compra de autos nuevos o de segunda mano directamente en el país.
Con estas decisiones, el gobierno cubano pretende dinamizar el mercado automotor y ofrecer mayores alternativas a los ciudadanos y las empresas privadas. No obstante, persisten limitaciones para la compra de vehículos por parte de la mayoría de los cubanos, debido a la necesidad de contar con divisas convertibles y a los altos precios de los autos en el mercado.
La medida también es vista como un intento de estimular el sector de las MIPYMES y las ONG, proporcionando una vía legal para la adquisición y transmisión de vehículos, facilitando así sus operaciones y logística.
Aunque la política abre nuevas posibilidades, algunos expertos advierten que el verdadero impacto dependerá de la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y de la disponibilidad de vehículos en las comercializadoras. El acceso a autos sigue siendo un desafío en Cuba, donde los precios y las limitaciones económicas condicionan el mercado automotor.