
Cuba multiplicó por cinco sus compras de arroz a Estados Unidos en los dos primeros meses de 2026, en comparación con igual período de 2025, según datos citados por Peter Bachmann, presidente y director ejecutivo de USA Rice.
El crecimiento ocurre en medio de una crisis alimentaria en la isla, marcada por apagones, caída de la producción agrícola y mayor dependencia de importaciones para cubrir necesidades básicas.
En los dos primeros meses de 2025, los exportadores estadounidenses registraron 1.000 toneladas métricas de arroz enviadas a Cuba. En el mismo tramo de 2026, la cifra fue cinco veces mayor, superando las 5.000 toneladas.
Para los representantes del sector agrícola de EEUU, ese salto confirma que el mercado cubano vuelve a ganar relevancia, pese a las tensiones políticas entre Washington y La Habana.
Bachmann afirmó que el crecimiento del sector privado cubano está abriendo más espacio para vender arroz a una nación que queda muy cerca de los principales puertos del sur de EEUU.
El dato resulta significativo porque Cuba atraviesa una escasez sostenida de alimentos, mientras el sistema estatal no logra garantizar una producción nacional estable. La demanda interna empuja a las empresas privadas a buscar proveedores externos, especialmente en mercados cercanos como el estadounidense.
Resto de exportaciones agrícolas en EEUU también crecen
El arroz no es el único producto con aumento. Las exportaciones agrícolas de Estados Unidos hacia Cuba pasaron de menos de 200 millones de dólares en 2020 a cerca de 500 millones de dólares en 2025, según un informe reciente de la United States Agriculture Coalition for Cuba.
El pollo fue el rubro principal, con alrededor de 300 millones de dólares en ventas durante el último año.
Ese crecimiento refleja una paradoja. Mientras el gobierno cubano mantiene un discurso político hostil hacia Estados Unidos, una parte creciente del abastecimiento llega desde ese país.
La retórica del bloqueo tampoco se sostiene. EEUU permite varias exenciones al embargo, entre ellas alimentos, medicinas y hasta autos y camiones para el transporte.
La cercanía geográfica, los costos logísticos y la demanda insatisfecha convierten a EEUU en un proveedor natural para Cuba. Los empresarios agrícolas estadounidenses son conscientes de ello y quieren aprovechar la coyuntura.
Mipymes serían las responsables del aumento en las compras
El aumento de las compras ocurre tras la expansión de las pequeñas y medianas empresas en Cuba. Desde 2021, el régimen permitió la apertura de negocios privados en la mayoría de los sectores económicos.
En los tres años siguientes fueron aprobadas más de 11.000 empresas, y en 2023 el sector privado superó al estatal en el comercio minorista, según datos citados por Cuba Study Group.
Para Paul Johnson, presidente de la United States Agriculture Coalition for Cuba, este es “un momento importante” para ampliar los vínculos agrícolas.
Tras visitar la isla en marzo, Johnson señaló que la crisis energética golpea directamente a las fincas, afecta el riego, dificulta la refrigeración y agrava la falta de insumos. En su criterio, más comercio agrícola podría aliviar parte de la presión alimentaria.
El principal freno para los exportadores estadounidenses es la imposibilidad de ofrecer crédito de corto plazo a los compradores cubanos. Las normas actuales obligan a pagar por adelantado y en efectivo.
Bachmann advirtió que esa condición puede convertirse en una barrera mayor si la economía cubana continúa deteriorándose y las empresas privadas pierden capacidad de pago.
