
El régimen castrista, enfrentado a crecientes presiones internas y externas, estaría considerando una opción que podría tener graves implicaciones para la seguridad de Estados Unidos.
El periodista mexicano Raymundo Riva Palacios escribió un artículo en el influyente portal El Financiero donde cita fuentes estadounidenses, quienes revelan que Cuba podría estar ofreciendo armas a los cárteles mexicanos, con el fin de incitar una mayor violencia en la frontera sur de EEUU.
Dicho escenario posible refleja una desesperada estrategia de La Habana que busca “calentar la plaza” en un intento de desestabilizar la región, tal y como hizo en el pasado reciente facilitando las caravanas de migrantes a las que se sumaron más de 600.000 cubanos después de restablecidos los vuelos internacionales tras la pandemia de coronavirus.
Según el citado medio, desde finales de la década de 1980, Cuba ha mantenido una relación ambigua con el narcotráfico, utilizando el crimen organizado en su beneficio.
A lo largo de los años, la inteligencia cubana ha trabajado para vincular gobiernos de izquierda latinoamericanos con los cárteles, promoviendo un flujo constante de drogas hacia EEUU, mientras los carteles se utilizaban como herramientas de control político.
Ahora, en un contexto de aislamiento económico y político, la cúpula castrista se encuentra contra las cuerdas ante el empuje de Donald Trump, quien ha definido una ruta de cambio de régimen en la Isla.
En este escenario, Cuba parece buscar su último refugio en México, queriendo utilizar las organizaciones criminales como una extensión de su lucha contra la hegemonía estadounidense.
Este plan, si llega a materializarse, no solo representa una amenaza para la seguridad de EEUU, sino también una traición a México, que ha sido de gran ayuda para el régimen comunista durante casi 70 años.
La relación entre Cuba y México ha tenido varias fases, dependiendo de los gobiernos en el poder en México. Con el PRI, México desempeñó un papel clave como intermediario entre Cuba y EEUU, particularmente durante las primeras décadas de la Revolución Cubana, cuando Fidel Castro exportaba la idea de las guerrillas en América Latina.
Fidel Castro usó a México para aliviar la presión internacional y mantener una vía abierta con gobiernos de izquierda y movimientos sociales. A través de esta relación, México permitió que Cuba tuviera un respiro, al mismo tiempo que le otorgaba legitimidad a los gobiernos priistas ante la izquierda mexicana.
Con la llegada del PAN al poder, la relación entre ambos países también mantuvo su curso, aunque con un enfoque más pragmático y menos ideológico. Se recuerda mucho el choque entre el presidente Vicente Fox y el dictador. El mexicano, al invitarlo a una cumbre y evitar su encuentro con George W. Bush, le dijo: “vienes, comes y te vas”.
Con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la presidencia, la relación entre ambos países cobró una nueva relevancia. El expresidente mexicano ha reiterado su postura inquebrantable hacia el régimen de La Habana. Incluso ha promovido donaciones de dinero para enviar comida y combustible a Cuba.
Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum ha facilitado múltiples envíos de ayuda humanitaria a Cuba, con alimentos y medicinas. Sin embargo, desde que Trump lanzó la advertencia, no ha enviado petróleo a Cuba.


CUBA ha sido la médula del cáncer primario que afecta Suramérica. Hasta que no extirpen ese tumor no hay posibilidades de mejoría. Todo el mundo lo sabe y también que durante años han comprado voluntades e infiltrado los gobiernos de todos los países de América incluyendo los EEUU.
A los carteles mexicanos no.le hacen falta armas de Cuba si EEUU los tiene abastecido del arsenal mas moderno q existe y con eso ello.laban su dinero en los bancos norteamericano..