
Cuba recibió un lote de 25 ambulancias 100% eléctricas destinadas a La Habana, según informó una emisión reciente del Noticiero Nacional de Televisión. Los vehículos, presentados como los primeros de “cero emisiones” para transporte sanitario en el país, buscan reforzar el traslado de pacientes en un sistema de salud golpeado por la falta de recursos, los problemas logísticos y una grave crisis energética.
La llegada de las unidades se mostró desde un taller especializado del sistema de transporte en la capital, donde también se había recibido semanas atrás un lote de 50 ambulancias.
Esta vez, la televisión estatal subrayó el componente eléctrico como respuesta al contexto de escasez de combustibles y a la narrativa oficial sobre el “recrudecimiento del bloqueo”, que —según el reporte— busca impedir la entrada de combustible a puertos cubanos.
El director de servicios básicos del transporte del Ministerio de Salud Pública de Cuba, Abel González Palmero, dijo que las ambulancias operarán “en lo fundamental” en hospitales de la capital.
La misión principal será el traslado interhospitalario e intrahospitalario, incluidos movimientos dentro de los propios centros, como el traslado de un pabellón a otro para procedimientos médicos.
De acuerdo con las especificaciones técnicas mencionadas en la entrevista, las ambulancias tienen una autonomía de 380 kilómetros con carga completa. González Palmero afirmó que mantienen condiciones de confort similares a las de ambulancias de combustión y que permiten incorporar tecnologías para servicios de urgencia, en una apuesta por dotarlas de equipamiento moderno para la atención y el traslado especializado de pacientes.
El funcionario aseguró que los equipos son de procedencia china con fabricantes que tienen “años” de experiencia y los calificó como “de máxima calidad”. La presentación, sin embargo, evitó precisar marcas, costos, condiciones de compra o detalles del equipamiento clínico instalado. En un país donde el discurso oficial suele vender importaciones puntuales como grandes soluciones, la falta de datos alimenta dudas sobre el alcance real de la medida.
Sobre el mantenimiento, González Palmero describió a estos vehículos como “muy nobles” por depender de sistemas eléctricos y no usar combustible ni lubricantes. Señaló que el recambio de baterías sería necesario tras “tres o cuatro años” de uso y aseguró que ese reemplazo “está garantizado”, sin explicar cómo se sostendrá la cadena de piezas y servicios en un entorno de restricciones financieras y dependencia de importaciones.
El directivo agregó que el plan de recuperación del transporte sanitario se coordina con el Ministerio del Transporte de Cuba y que está prevista la compra de otros equipos similares durante 2026, con la meta de sustituir de forma gradual ambulancias de combustión que hoy cubren esas funciones.

