
A pesar del discurso oficialista que señala el bloqueo energético de EEUU como causa de la crisis en el país, funcionarios reconocieron que Cuba no tiene infraestructura adecuada para refinar el petróleo crudo nacional. La problemática persiste a pesar de las ayudas de países aliados como Rusia y China.
El reconocimiento fue expuesto por el doctor Rafael López Cordero, investigador titular del Centro de Investigación del Petróleo, al explicar que el crudo cubano, aunque resulta clave para la generación eléctrica, presenta características técnicas que las refinerías de la Isla no pueden procesar plenamente con la tecnología disponible.
El especialista detalló que en Cuba no existe un único tipo de petróleo, sino una variedad de crudos con rasgos distintos. Sin embargo, los de mayor producción son los pesados y extrapesados, extraídos sobre todo en la franja norte que abarca territorios de La Habana, Mayabeque y Matanzas.
Ese petróleo tiene alta densidad y viscosidad, lo que complica tanto su extracción como su traslado y posterior tratamiento industrial.
A esas dificultades se suma un alto contenido de azufre, un elemento que daña las instalaciones, encarece la refinación y provoca emisiones perjudiciales. López Cordero señaló además que este crudo forma emulsiones estables con el agua, lo que dificulta su separación, y obliga al uso de diluyentes para lograr su transporte.
Todo ello convierte al petróleo cubano en un recurso estratégico, pero también en una fuente constante de problemas técnicos y altos costos operativos.
Pese a esas limitaciones, el crudo nacional mantiene un peso importante en el sistema energético. Según el investigador, alrededor del 40% de la electricidad que se genera en el país proviene del petróleo extraído en Cuba, sobre todo en las termoeléctricas. El régimen sigue atado a una industria incapaz de sostener por sí sola la demanda interna.
El experto explicó que los asfaltenos presentes en este petróleo provocan depósitos y residuos carbonáceos dentro de los equipos, reducen la eficiencia de las termoeléctricas y elevan el desgaste de la infraestructura. Por lo anterior, presentan constantes averías.
Por ejemplo, para que esos combustibles cumplan con los estándares requeridos por motores y otras instalaciones, deben pasar por una refinación secundaria. Eso significa más gasto.
El Centro de Investigación del Petróleo ha desarrollado líneas de trabajo para mejorar el aprovechamiento del crudo pesado. Una de ellas es la termoconversión, un proceso térmico que, según López Cordero, permite reducir la presencia de asfaltenos y mejorar la fluidez del petróleo.
Otra vía ha sido el empleo de aditivos para mejorar la combustión en las termoeléctricas. Entre ellos figuran demulsificantes, dispersantes de asfaltenos y compuestos que ayudan a reducir incrustaciones.
Aunque muchos son importados, el Ceinpet ha formulado un aditivo cubano que todavía se encuentra en fase de prueba. El investigador sostuvo que ese producto podría contribuir a mejorar el rendimiento de las plantas que operan con crudo pesado nacional. Hasta ahora no hay nada resuelto.