
Una cubana arrestada en Miami enfrenta cargos graves luego de intentar atropellar con su camioneta a una empleada del servicio postal. El incidente ocurrió este martes en la Pequeña Habana y tuvo, según las autoridades, un claro componente racial.
Lourdes María Portugués, de 34 años, quedó bajo custodia este martes luego de protagonizar una escena que conmocionó a vecinos de la cuadra 1000 del Northwest 18th Place.
Todo estalló cerca de las 4:25 de la tarde, cuando el hijo menor de la sospechosa se acercó al buzón familiar para recibir la correspondencia. Ahí, según el informe policial, saltó la primera chispa.
La madre interrumpió al niño con un insulto racial contra la funcionaria postal y le prohibió hablarle: “Nosotros no hablamos con negr**”. La empleada respondió que solo hacía su trabajo, momento en que Portugués agarró una manguera del jardín y la mojó de forma deliberada.
Ataque racial en la Pequeña Habana
Con la víctima pidiendo auxilio al 911, la agresora subió a su SUV Lincoln Nautilus plateada y arrancó hacia ella. La trabajadora alcanzó a apoyar las manos sobre el capó y retroceder antes de ser golpeada.
Lejos de detenerse, Portugués puso reversa y arremetió de nuevo, pero la cartera logró esconderse detrás de un auto estacionado mientras varios testigos saltaban hacia la acera para salvarse.
La cubana hizo entonces un giro en U al final de la cuadra y volvió a embestir a alta velocidad. Luego entró a su casa gritando amenazas con un arma de fuego.
Su propio hijo contó a los oficiales que la vio cargando balas en una pistola dentro del dormitorio. Al revisar la vivienda, los agentes hallaron una pistola de aire comprimido y varias municiones.
Las cámaras del vecindario respaldaron cada paso del relato de la empleada postal, según consta en el reporte oficial.
El vocero de la Policía de Miami, Mike Vega, lo resumió sin rodeos: “Se subió a su vehículo e intentó atropellar a la cartera no una, ni dos, sino tres veces. Por suerte, la cartera no resultó herida, se llamó al 911 y llegamos al lugar”, declaró el portavoz.
Este miércoles, la acusada compareció ante un juez que le impuso fianza de 15 mil dólares y arresto domiciliario. La Fiscalía Estatal del condado de Miami-Dade adelantó que evalúa elevar los cargos a delito de odio por el componente racial del episodio.


DEBERÍAN DEJARLA PRESA. Y SI NOQUE LA DEPORTEN PAL CARAJO, POR ESO NO SE AVANZA EN ESTE PAIS