
El ciudadano cubano identificado como Espinosa Rodríguez fue arrestado el 6 de noviembre de 2025 en San Petersburgo, Rusia, acusado de distribución ilegal de estupefacientes a gran escala. Rodríguez llegó al país en octubre tras aceptar una oferta de trabajo que no especificaba en qué consistiría.
Según un medio local, al arribar a San Petersburgo, fue recibido por un conocido que le explicó que su tarea consistiría en recoger paquetes de droga en lugares designados, transportarlos y enviar informes a través de un sistema de mensajería.
En un momento dado, Rodríguez adquirió 4.33 gramos de una sustancia prohibida a un desconocido. La sustancia fue dividida en porciones, colocada en bolsas de plástico y escondida en lugares secretos para su posterior distribución. La policía rusa descubrió el alijo y lo confiscó, procediendo con el arresto de Rodríguez.
Tras su detención, fue imputado al día siguiente, el 7 de noviembre, y el 8 de noviembre el Tribunal del Distrito de Vyborg de San Petersburgo ordenó su prisión preventiva hasta el 5 de enero de 2026. El hombre declaró que provenía de Cuba, donde trabajaba como obrero con un salario mensual de 209 dólares. Aseguró que aceptó la oferta de trabajo en Rusia sin conocer las verdaderas condiciones ni las tareas que tendría que desempeñar.
El tribunal le recordó que el delito de distribución de drogas a gran escala en Rusia se castiga severamente, con penas que oscilan entre los 8 y los 15 años de prisión, y en casos más graves, como el de la distribución en grandes cantidades, las sentencias pueden alcanzar hasta 20 años o incluso cadena perpetua.
Este caso de Espinosa Rodríguez se suma a una serie de arrestos de ciudadanos cubanos en Rusia en los últimos meses, especialmente en San Petersburgo y Volgogrado. En octubre, dos cubanos, Blanco Betancourt y Escobar Rivera, fueron detenidos por posesión y distribución de heroína en San Petersburgo.
En septiembre, otros dos cubanos, Formes Romero y González, fueron arrestados en Volgogrado por distribuir estupefacientes. La repetición del modus operandi en estos arrestos sugiere que muchos migrantes cubanos son engañados por ofertas laborales que prometen un salario atractivo, pero que en realidad los involucran en actividades ilícitas.
La agencia de noticias Sputnik destacó que las ofertas laborales engañosas han aumentado en los últimos años. Migrantes cubanos aceptan empleos en Rusia sin conocer que serán reclutados para tareas ilegales, como el narcotráfico.
Estas ofertas de trabajo, muchas veces, prometen salarios atractivos y condiciones de trabajo seguras, pero la realidad es muy distinta. A los migrantes se les entrega un smartphone con mensajes encriptados para comunicarse con sus superiores y recibir instrucciones sobre los lugares donde deben recoger los paquetes de droga.
Este patrón de reclutamiento también se extiende a otros ámbitos, como el trabajo en el frente de guerra en Ucrania. El caso de Ernesto Míchel Pérez Alvelaes, reclutado bajo la promesa de trabajos de reconstrucción, ejemplifica cómo algunos cubanos son enviados sin previo aviso al frente de guerra en Ucrania.
Según la inteligencia militar ucraniana, más de 20.000 cubanos han sido reclutados por Rusia para diferentes frentes, un dato que resalta la amplitud de las redes que explotan a los emigrantes cubanos.

