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Cubano de 70 años sentenciado a muerte recibe la inyección letal en Oklahoma

El condenado pidió a sus abogados que no evitaran la ejecución
Cubano de 70 años sentenciado a muerte recibe la inyección letal
El cubano Carlos Cuesta Rodríguez llegó a Cuba en el éxodo del Mariel. (Captura de pantalla © The Oklahoman – Web)

El cubano Carlos Cuesta Rodríguez recibió la inyección letal este jueves en la Penitenciaria Estatal de Oklahoma, en McAlester. La ejecución responde a una condena por el asesinato de su pareja, Olimpia Fischer, en 2003.

Las autoridades certificaron su muerte a las 10:13 a.m., después de que fueran rechazados los últimos intentos de sus abogados para detener la ejecución del hombre de 70 años, informó el medio local The Oklahoman.

Cuesta Rodríguez había sido declarado culpable de asesinato en primer grado en 2007. Según los fiscales, disparó dos veces contra Fisher durante un episodio ocurrido en la vivienda que compartían en Oklahoma City.

El jurado determinó que el crimen fue especialmente atroz y cruel y consideró que representaba una amenaza continua para la sociedad, dos circunstancias utilizadas para imponer la pena capital.

El cubano reconoció desde el principio su responsabilidad. Después del crimen, cuando la policía le preguntó qué castigo consideraba que merecía, respondió: “Estar muerto, como ella”. Más de dos décadas después mantuvo una postura similar cuando llegó el momento de solicitar clemencia.

Durante una audiencia celebrada el 14 de julio ante la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Oklahoma, sorprendió incluso a sus abogados al decir que no quería evitar la pena de muerte. “Es hora de que pague por lo que hice”, expresó.

Cuesta Rodríguez también se disculpó con las dos hijas de Fisher y afirmó que todavía no encontraba una explicación para sus actos. “No puedo haber estado en mis cabales para haber hecho algo tan horrible”, señaló durante una declaración en video presentada en la audiencia.

Sus abogados continuaron intentando detener la ejecución pese a la posición asumida por su cliente. Argumentaron que sufría problemas graves de salud mental y que el asesinato ocurrió durante una crisis marcada por delirios relacionados con una supuesta infidelidad y el temor al abandono.

Documentos judiciales anteriores también recogieron antecedentes de depresión severa y episodios psicóticos. Finalmente, el Tribunal de Apelaciones Penales de Oklahoma rechazó el último intento de frenar la ejecución.

Los fiscales, por su parte, habían sostenido que el asesinato no fue una reacción repentina, sino que Cuesta Rodríguez llevaba tiempo pensando en cometer el homicidio.

El ejecutado llegó a Estados Unidos durante el éxodo del Mariel

Cuesta Rodríguez nació en Cuba y llegó a EEUU durante el éxodo del Mariel de 1980, cuando unos 125.000 cubanos abandonaron la Isla. Posteriormente, recibió una condena por posesión de heroína en California y pasó años bajo custodia federal mientras se determinaba su situación migratoria. Tras un proceso judicial, quedó en libertad y se estableció en Oklahoma.

Tras su muerte, la familia sostuvo que el hombre ejecutado era diferente al que había cometido el crimen más de dos décadas antes. En un comunicado afirmó que vivió con remordimiento y destacó los actos de ayuda que realizó hacia otros presos durante su encarcelamiento.

Seis cubanos condenados a muerte en Florida

La condena a muerte impuesta recientemente en Miami-Dade al cubanoamericano Rafael Andrés, de 61 años, por el asesinato de la mesera Ivette Fariñas en 2005, volvió a poner atención sobre otros presos cubanos que permanecen desde hace décadas en el corredor de la muerte de Florida.

Una investigación de Periódico Cubano identificó a otros cinco reclusos en esa situación. El más antiguo es Omar Blanco, llegado a EEUU durante el éxodo del Mariel y condenado por matar a un hombre durante un robo en Fort Lauderdale en 1982.

Leonardo Franqui y Pablo San Martín fueron condenados por el asalto al Kislak National Bank de North Miami en 1992, donde murió el policía Steven Bauer. Ambos han presentado recursos relacionados con su estado mental y supuestas irregularidades procesales.

Marbel Mendoza recibió la pena capital por organizar el robo y asesinato de Conrado Calderón frente a su vivienda en Hialeah, también en 1992. El quinto es Manolo Rodríguez, condenado por la muerte de Bárbaro “Bobby” Simón en Miami-Dade, un crimen vinculado a una disputa económica y al intento de ocultar el cadáver.

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