
Un cubano residente en Hialeah, Florida, logró cambiar su trayectoria después de años vinculado a delitos financieros y ahora colabora con el Servicio Secreto de Estados Unidos, la misma agencia que anteriormente investigó las actividades ilegales en las que participó.
La historia de Michael Pérez fue divulgada por el medio local Telemundo 51 Miami, que detalló cómo pasó de vender drogas y cometer fraudes a ayudar a las autoridades a combatir el robo de información bancaria.
Pérez comenzó su actividad criminal cuando tenía apenas 16 años, etapa en la que vendía marihuana. Con el paso del tiempo se involucró en esquemas de fraude al Medicare y posteriormente se especializó en la clonación de tarjetas de crédito mediante dispositivos conocidos como skimmers.
Estos aparatos son instalados sobre lectores de cajeros automáticos o terminales de pago para capturar datos bancarios de los usuarios. Según el reportaje, Pérez fabricaba estos equipos y los distribuía en diferentes puntos de Estados Unidos.
Pasó por prisión antes de colaborar con las autoridades
El cubano fue condenado y cumplió casi dos años de cárcel por su participación en una estafa relacionada con Medicare. Tras recuperar la libertad, continuó vinculado a los fraudes electrónicos mediante la fabricación e instalación de skimmers.
Su actividad terminó nuevamente con un arresto y otra etapa bajo custodia. Sin embargo, durante ese proceso un agente federal identificó habilidades que podían ser utilizadas para combatir este tipo de delitos.
Esa oportunidad marcó un cambio en su vida. Pérez comenzó a trabajar junto a investigadores y posteriormente se incorporó al Servicio Secreto, una agencia conocida por sus investigaciones sobre delitos financieros, falsificación de moneda, fraudes electrónicos y ataques cibernéticos.
Ahora enseña cómo operan los ladrones de tarjetas
Desde su nueva posición, Pérez utiliza su experiencia pasada para explicar a agentes y empresas cómo funcionan las redes dedicadas al robo de información financiera. También participa en conferencias donde describe los métodos utilizados por los delincuentes para vulnerar sistemas de pago.
Además, desarrolló una aplicación destinada a ayudar a compañías y cuerpos policiales a identificar posibles dispositivos skimmers antes de que puedan ser utilizados para extraer datos de tarjetas.
“Nunca me voy a sentir satisfecho cien por ciento como diciendo: ‘ya, me borré lo que hice’, porque siempre eso se queda. Pero al menos me siento un poquito mejor y siento que voy a ayudar poco a poco”, declaró Pérez a Telemundo 51.
El caso de Michael Pérez forma parte de un patrón utilizado por agencias federales, que en determinadas investigaciones recurren a personas con experiencia dentro de redes criminales para comprender mejor sus métodos. En algunos casos, antiguos delincuentes colaboran como informantes o especialistas debido al conocimiento que poseen sobre estas actividades.
En el sur de Florida, los delitos relacionados con tarjetas clonadas han involucrado a varios cubanos en los últimos años. En mayo, autoridades de Orlando desarticularon una red acusada de utilizar tarjetas de beneficios alimentarios falsificadas para retirar fondos de unas 30 víctimas en el área metropolitana. Tres personas fueron arrestadas durante esa investigación.
