
El Departamento de Estado confirmó que empresas privadas cubanas ya están importando combustible, principalmente desde Estados Unidos, mediante una excepción que permite abastecer al sector no estatal de la isla pese a las restricciones impuestas por Washington al Gobierno cubano.
Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, declaró que los negocios privados, las organizaciones no gubernamentales y las misiones diplomáticas “pueden importar y de hecho importan combustible, principalmente desde Estados Unidos”, según un reportaje publicado por Reuters.
La declaración confirma que el canal comercial abierto por Washington para suministrar gasolina y diésel al sector privado cubano ya se encuentra en funcionamiento. De acuerdo con la agencia, empresas estadounidenses enviaron a Cuba unos 900.000 barriles de combustible entre febrero y mayo de 2026.
Reuters no pudo determinar qué compañías de Estados Unidos realizaron las exportaciones y señaló que no existen indicios de que entre ellas figuren grandes comercializadoras internacionales de petróleo.
La autorización forma parte de la política de la Administración de Donald Trump de mantener las restricciones sobre el sector estatal cubano mientras permite determinadas operaciones con empresas privadas que no estén vinculadas al Gobierno ni a las Fuerzas Armadas.
Pigott también afirmó que Washington reconoce “las significativas necesidades humanitarias” de la población cubana. Sin embargo, responsabilizó a las autoridades de la isla por la gestión de los recursos, sin presentar pruebas que respaldaran algunas de sus acusaciones, indicó Reuters.
El portavoz no respondió a las preguntas de la agencia sobre el efecto de la política estadounidense en el crecimiento del mercado negro y el encarecimiento del combustible dentro de Cuba.
Cuba abre parcialmente la distribución de combustible
La confirmación estadounidense se produce mientras el Gobierno cubano comienza a permitir una mayor participación de actores privados y extranjeros en un sector que durante décadas permaneció bajo control estatal.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz informó a finales de julio que Cuba había aprobado la primera empresa con inversión extranjera dedicada específicamente a importar y vender combustible en el país. El funcionario no reveló el nombre de la compañía ni ofreció detalles sobre su composición o el inicio de sus operaciones.
Asimismo, cerca de 200 negocios cubanos habían recibido hasta finales de julio autorización para distribuir combustible al por mayor a otras empresas privadas. Estas licencias no permiten, por el momento, vender gasolina o diésel directamente a la población.
La legislación cubana continúa prohibiendo la reventa de combustible importado sin una autorización expresa. Aunque las reformas abren la posibilidad de que empresas privadas lleguen a administrar algunas gasolineras de la red estatal Cupet, las autoridades todavía no han aprobado ventas minoristas privadas.
Gasolina de EEUU y el mercado negro cubano
Algunas estaciones estatales ya almacenan combustible procedente de Estados Unidos, pero solo pueden entregarlo a vehículos registrados a nombre de determinados negocios privados, explicó a Reuters Oniel Díaz, fundador de la consultora habanera Auge.
El combustible destinado al sector privado debe entrar por puertos y utilizar instalaciones de almacenamiento pertenecientes a entidades estatales cubanas, algunas de ellas sancionadas por Estados Unidos. Las empresas privadas firman contratos de servicio para emplear esa infraestructura y pagan alrededor de 11 centavos de dólar por cada litro, según Díaz.
Las regulaciones estadounidenses establecen que el combustible importado debe utilizarse dentro del sector privado y no puede terminar en manos del Gobierno cubano o de empresas sancionadas. No obstante, una parte ha aparecido en el mercado informal, donde llegó a venderse durante la primavera por hasta 10 dólares el litro.
Reuters no pudo precisar cuánto combustible estadounidense fue desviado al mercado negro. Tampoco encontró pruebas de que esos suministros acabaran en poder de funcionarios o entidades estatales cubanas sancionadas.
Pese al volumen importado, el abastecimiento continúa siendo insuficiente para resolver la crisis energética de Cuba. Los 900.000 barriles recibidos entre febrero y mayo equivaldrían aproximadamente a nueve días de las necesidades habituales del país, mientras los elevados precios mantienen el combustible fuera del alcance de gran parte de la población.

