Onelia Alonso fue, hasta su salida de Cuba, una miembro activa del opositor Frente Antitotalitario Unido (Fantu). La defensa de los derechos humanos fue su pasión y el periodismo independiente fue una herramienta con la que le dio voz a esa sociedad cubana que busca un cambio democrático.
A día de hoy, la mujer de 61 años se encuentra desamparada en la frontera con Colombia y cuenta que su tormento inició cuando las autoridades migratorias de Trinidad y Tobago la llevó “injustamente a prisión” y le quitó los pasaportes.
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Tras arribar a territorio continental, sufrió las inclemencias de la selva del Darién sin saber a donde ir y la “dejaron botada aquí en Colombia, relató.
“Entonces en Migración Colombia no saben qué hacer con mi problema”, pues Onelia también es “diabética e hipertensa severa” y actualmente su presión está arriba de 220, sin la capacidad económica para conseguir algún medicamento que le ayude a mitigar su malestar.
La también Dama de Blanco pide “a los Derechos Humanos Internacionales” que intercedan por su situación y finaliza diciendo que “es desesperante, aquí la temperatura está a casi cero grados, no aguanto, estoy enferma, no puedo más y la decisión tiene que ser rápido porque soy una persona que tengo más de 60 años y no aguanto tanto esta situación, por favor, les pido ayuda”.
Onelia se encontraba desde el año pasado esperando que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) intercediese por ella y la reasignara a un tercer país seguro, situación que nunca llegó a concretarse.

