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Después de años a la baja, la deforestación del Amazonas se dispara

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Después de años a la baja, la deforestación del Amazonas se dispara

Claudio Almeida, coordinador del monitoreo del Amazonas en Inpe, señaló que el periodo de junio a agosto será crucial, ya que el clima se vuelve más seco, por lo que las tasas de deforestación aumentan

Después de años a la baja, la deforestación del Amazonas se dispara

Incrementa la deforestación de la selva amazónica. (BBC)

Después de años a la baja, la deforestación del Amazonas se dispara

Incrementa la deforestación de la selva amazónica. (BBC)

Con la elección de Jair Bolsonaro, como presidente de Brasil, muchos ambientalistas se mostraron muy preocupados por el hecho de que un populista que odia las normativas ecológicas y con una gran plataforma de seguidores del sector agrícola, estuviera al frente de la nación, y pusiera en riesgo los recursos naturales del país con un posible aumento de la deforestación en la selva amazónica.

Sin embargo, en sus primeros cinco meses de gobierno, no hay indicios de tal incremento, incluso, las cifras iniciales parecen demostrar lo contrario, pero estos datos, no han logrado calmar las preocupaciones de los conservacionistas.

Los grupos de conservación ambiental se han extrañado por la disminución de la tala y quema, durante el gobierno de Bolsonaro, pero no se mantienen optimistas, ya que consideran que este hecho apunta a algo bastante preocupante, que la deforestación se ha incrementado demasiado en los últimos años.

Entre 2012 y 2018, la deforestación de la selva amazónica se incrementó en un 73%, pese a una iniciativa implementada hace casi una década, gracias a la cual se había logrado detener la tala de árboles por parte de ganaderos y agricultores.

En la temporada pasada, alrededor de 810.000 hectáreas de la selva tropical – la más grande del mundo – desaparecieron; se trata de un área mucho más extensa que la ciudad de Shanghái.

Esto se debió a situaciones, como la amnistía a favor de agricultores que habrían realizado talas ilegales, la creación de una ley que les permitió obtener títulos de propiedad sobre las tierras de las que se habían apropiado de manera ilícita, sumado a una disminución de las inspecciones ambientales en la región.

“Todas esas medidas ayudaron a fomentar una percepción de impunidad […] Eso es lo que hemos visto incluso antes de Bolsonaro”, explicó Paulo Barreto, investigador de la organización sin fines de lucro Imazon.

Los miedos de los grupos ambientalistas en contra de Bolsonaro, tampoco están mal fundamentados, ya que el propio presidente ha admitido su deseo de usar más áreas del Amazonas para fines comerciales, además ha presentado y desarrollado varias propuestas para flexibilizar las restricciones de las actividades agrícolas y mineras en zonas protegidas.

La selva amazónica tiene una extensión de 5 millones de kilómetros cuadrados, lo que la convierte en la selva tropical más grande que existe y en uno de los depósitos de dióxido de carbono más importantes de Brasil y el mundo, por lo que tiene un papel fundamental para luchar contra el cambio climático.

En ella, se encuentra el 10% de todas las especies de plantas y animales conocidas por el hombre, pero en los últimos 40 años, ha perdido alrededor del 18 por ciento de su territorio, según los reportes de Greenpeace.

No obstante, el gobierno de Bolsonaro no comparte estas preocupaciones, incluso, las ha rechazado por completo. El asesor de seguridad de Bolsonaro, el general Augusto Heleno Pereira, ha declarado que el gobierno no tiene intensiones en escuchar las advertencias, ni de los grupos nacionales, ni los extranjeros.

“No acepto esta idea de que el Amazonas es patrimonio mundial […] El Amazonas es brasileño”, afirmó.

El mismo presidente ha recalcado su deseo de desarrollar el Amazonas con fines comerciales, industriales y agrícolas, además fue el primer miembro de su equipo político, en criticar públicamente a las organizaciones ambientales, y autoridades que regulan la explotación de recursos naturales, a quienes calificó como «una industria de multas».

Por su parte, su hijo y senador de Brasil, Flavio Bolsonaro, presentó un proyecto de ley para revocar los “requisitos de reserva legal”; dicha medida obliga a los agricultores a conservar un porcentaje mínimo de sus terrenos – que va del 20% al 80% – como vegetación natural, es decir, no puede ser utilizado en las actividades agrícolas. De ser aprobada, esta ley liberaría un área de 166 millones de hectáreas para la agricultura y minería, de acuerdo al profesor de la Escuela Superior de Agricultura de la Universidad de Sao Paulo, Gerd Sparovek, se trata de un espacio equivalente al país de Irán.

“Es necesario seguir ocupando la región amazónica y explotar sus recursos naturales […] Brasil ha sido víctima de un movimiento ambientalista «radical, fundamentalista e irracional […] No tiene sentido el clamor ecológico fabricado por europeos, norteamericanos y canadienses e impuesto al país y a sus productores rurales”, afirmó Flavio Bolsonaro.

Antes de la llegada de Bolsonaro, los esfuerzos para disminuir la deforestación, realizados entre 2004 y 2012, habían sido exitosos, gracias a la aplicación de sanciones más estrictas a la destrucción de los bosques, la expansión de las áreas protegidas y multas a la compra de soja de tierras recién deforestadas.

Con la llegada de Bolsonaro al poder, muchos temieron que estos avances se perdieran, pero gracias a las fuertes y constantes lluvias de principio de año, el sector ganadero y agrícola no continuó con la quema y tala a su ritmo habitual, por ello, la deforestación disminuyó un 40% en los primeros cuatro meses de 2019.

Pero se trató de una pausa momentánea, que no desanimó al gobierno brasileño para continuar con sus esfuerzos de “desarrollar” el Amazonas. De acuerdo a cifras iniciales del mes de mayo, el ritmo de deforestación se ha acelerado nuevamente, debido al cese de lluvias, según informó el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil, conocido (Inpe).

«Es imposible anticipar, pero los datos de mayo son una alerta amarilla», señaló, Claudio Almeida, coordinador del monitoreo del Amazonas en el instituto, quien señaló que el periodo de junio a agosto será crucial, ya que el clima se vuelve más seco, por lo que las tasas de deforestación aumentan.

Con información de Infobae

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