
Nuevos detalles se dieron a conocer sobre el robo de una joyería en Hialeah, cuando los propietarios del negocio, Yeneydi Castillo y Jorge Medina, revelaron que el sospechoso era un trabajador de confianza y tenía acceso total a la mercancía, informó Telemundo 51.
El presunto responsable de este delito, valorado en 30.000 dólares, se encuentra identificado como Eduardo Góngora, de 35 años, quien ahora enfrenta el cargo de hurto mayor en segundo grado.
El robo, que ocurrió en la tienda Yene Joyería, ubicada en la Avenida Oeste 16, se destapó después de que los dueños recibieran una llamada anónima informándoles sobre las actividades ilícitas de Góngora.
Según Castillo, la persona que llamó les alertó sobre el empleado, quien aparentemente estaba vendiendo las joyas de la tienda de manera ilegal. “Nos estaban robando, esa persona que trabajaba para nosotros le vendía la mercancía de nuestra tienda”, explicó la dueña.
Góngora había trabajado como contratista en Yene Joyería durante ocho meses. Los propietarios aseguran que confiaron plenamente en él, incluso llegaron a ayudarle consiguiéndole un lugar donde vivir.
El sospechoso tenía acceso completo al inventario de la tienda y creó un esquema elaborado para robar los artículos sin que los dueños se dieran cuenta. “Estuvo robando diario… tenía acceso a todas las joyas nuevas que entraban”, comentó Castillo al canal estadounidense.
Al comparar facturas, órdenes recibidas y ventas realizadas, los dueños descubrieron que varias joyas no estaban registradas como vendidas ni como parte del inventario. “Lo condicioné hasta un punto que tenía que hablar… tenemos todas las pruebas, sabemos quién tú eres, a quién le vendes”, dijo Medina.
Agentes de la policía allanaron la casa de Góngora, donde encontraron artículos robados valorados en aproximadamente 30 mil dólares. Sin embargo, los dueños estiman que la pérdida es mucho mayor a esta cantidad. “Ahora hemos contado casi un millón de dólares en pérdidas”, señaló el afectado.
Aunque Góngora fue liberado tras pagar una fianza de 5.000 dólares, el caso sigue en curso y las autoridades continúan investigando el alcance del robo y otras personas que podrían estar implicadas en el esquema de venta ilegal de joyas.
En Florida, el hurto mayor en segundo grado es considerado un delito grave, con una pena que puede llegar hasta 15 años de prisión, hasta 15 años de libertad condicional y una multa de hasta 10.000 USD.
Las sanciones pueden variar según el valor de la propiedad sustraída y si se trata de equipos específicos, como médicos o policiales, o de carga, lo que podría acarrear sentencias mínimas obligatorias.
Además de las penas principales, una condena por este delito podría implicar la restitución a la víctima y la pérdida de derechos civiles, como el derecho a poseer armas o a votar. El plazo de prescripción para este tipo de delito es generalmente de 5 años.

