
En lugar de hacer caso a las protestas por los apagones con una solución, el presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, pidió a los cientos de cubanos inconformes que dirijan sus cacerolazos a la Embajada de Estados Unidos en la Isla.
Durante una entrevista concedida a un periodista puertorriqueño residente en La Habana, el mandatario comunista atribuyó el descontento ciudadano a las sanciones de Washington y evitó asumir responsabilidades por la gestión interna de la crisis.
Díaz-Canel aseguró que en los cacerolazos existe “mucho de cubaneo” y sostuvo que los ciudadanos conocen supuestamente el origen de las dificultades económicas y energéticas que afectan al país.
En ese contexto, afirmó que quienes deseen golpear calderos como forma de protesta deberían hacerlo frente a dicha sede diplomática o dirigir sus reclamos al gobierno estadounidense.
El mandatario insistió en que el embargo estadounidense y las medidas aprobadas durante la administración de Donald Trump constituyen la principal causa del deterioro económico de Cuba. El gobierno utiliza habitualmente ese argumento para explicar la caída de la producción, la falta de divisas y el colapso de servicios esenciales.
Las declaraciones se producen después de varias jornadas marcadas por prolongados apagones, escasez de combustible y dificultades para acceder a alimentos y medicamentos. En diferentes provincias, residentes han salido a las calles o se han concentrado frente a instituciones estatales para exigir electricidad y mejores condiciones de vida.
Las palabras de Díaz-Canel provocaron críticas en redes sociales. Numerosos usuarios señalaron que los cacerolazos no están dirigidos contra Washington, sino contra las autoridades que administran el país y controlan la economía desde hace más de seis décadas.
Durante los últimos meses, varias localidades cubanas han registrado protestas coincidiendo con interrupciones eléctricas de larga duración. En algunos lugares, los cortes han superado las 20 horas diarias, mientras la población enfrenta dificultades adicionales para cocinar, conservar alimentos o acceder al agua.
Cubanos rechazan llamado de Díaz-Canel
Los cubanos reaccionaron con rechazo al llamado de Miguel Díaz-Canel a combatir “hasta la última gota de sangre” para defender la Revolución ante una eventual acción militar de EEUU. La frase fue pronunciada durante una entrevista con Sky News en La Habana, centrada en las tensiones entre ambos países y en las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre Cuba.
Durante el intercambio, Díaz-Canel aseguró que el país estaba preparado para defender su “independencia, soberanía y logros”. También presentó a Cuba como una nación pacífica, sin intenciones de confrontación, y afirmó que el gobierno mantiene abiertas posibilidades de diálogo con Washington, aunque las conversaciones iniciadas en 2026 permanecen estancadas.
La expresión sobre la “última gota de sangre” generó numerosas críticas en redes sociales. Varios usuarios cuestionaron que Díaz-Canel hablara en nombre de toda la población y rechazaron la posibilidad de participar en una guerra para defender un sistema político en el que no creen.
“Yo soy cubano, y conmigo que no cuente”, escribió un internauta. Otros pidieron que sean los dirigentes y sus familiares quienes arriesguen sus vidas, en lugar de utilizar a la población como “carne de cañón”.
Los comentarios también cuestionaron los supuestos “logros” de la Revolución. Los críticos señalaron que resulta difícil pedir sacrificios para proteger un modelo que mantiene al país sumido en apagones de hasta 70 horas, pobreza, emigración masiva y carencias básicas.

