
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió que su administración evalúa nuevas fórmulas para mantener en funcionamiento hoteles afectados por la salida o reducción de operaciones de cadenas extranjeras vinculadas a instalaciones de GAESA, el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía nacional.
La declaración ocurre cuando este viernes 5 de junio vence el plazo fijado por Estados Unidos para que empresas extranjeras cesen sus vínculos económicos y comerciales con entidades cubanas sancionadas, principalmente GAESA.
En una entrevista con el medio español elDiario.es, el gobernante cubano afirmó que La Habana está “planteando modalidades de negocio diferentes, con cubanos que quieran invertir y administrar hoteles”.
“Habrá hoteles que tendremos que operar”, dijo Díaz-Canel. El mandatario aseguró que el gobierno también mantiene contactos con “personas de otros países o entidades que no tienen cuentas en EEUU ni dependencia de EEUU y que están dispuestos a trabajar con Cuba”.
El gobernante agregó que esa posibilidad de negocio ya fue ofrecida a cubanos residentes en el exterior. “Estoy seguro de que muchos van a regresar a Cuba a seguir los negocios, pero no será nada fácil por la terquedad con que se ha manifestado la administración norteamericana tratando de frenar el desarrollo turístico de Cuba, que sabe que es una fuente de ingreso”, sostuvo.
Las declaraciones reflejan la urgencia del régimen por encontrar sustitutos ante la salida de operadores extranjeros, en un contexto de crisis económica, caída del turismo, escasez de combustible y deterioro generalizado de los servicios.
En conversación con el Diario de Cuba, el economista Elías Amor consideró que podrían aparecer nuevos operadores en el sector hotelero, debido a que la gestión de hoteles no exige tecnologías especialmente complejas y Cuba ha acumulado experiencia durante décadas de trabajo con cadenas internacionales.
No obstante, el doctor en Economía por la Universidad de La Habana y profesor de la American University expresó cautela sobre “la capacidad del régimen para encontrar sustitutos”.
Su valoración apunta a un problema de fondo: no basta con operar hoteles, sino atraer clientes, garantizar suministros, sostener estándares internacionales y mantener canales financieros en medio de sanciones y desconfianza empresarial.
Hoteleras anuncian salidas totales o parciales de Cuba
Cadenas extranjeras ya comenzaron a abandonar o reducir su presencia en instalaciones cubanas asociadas a GAESA. Las españolas Meliá e Iberostar dejaron de gestionar 15 y 12 hoteles vinculados al conglomerado militar, respectivamente. Sin embargo, ambas mantendrán la operación de establecimientos administrados junto al Ministerio de Turismo.
Según un especialista citado de forma anónima por el Diario de Cuba, los departamentos jurídicos de esas compañías estudian renovar contratos de administración hotelera con empresas estatales no afiliadas a Gaviota, brazo turístico de GAESA.
La salida más contundente hasta ahora ha sido la de la canadiense Blue Diamond, que cesó totalmente la operación de sus 62 hoteles en Cuba. La cadena administraba más de 12.900 habitaciones en distintos polos turísticos bajo marcas como Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance.
A esas salidas se suma el grupo asiático Archipelago International, que operó seis instalaciones bajo la marca Aston y puso fin a sus actividades en La Habana, Varadero, cayo Coco y Holguín.