
Un diputado de la Asamblea Nacional presenció un aumento ilegal del costo del pasaje en una de las llamadas gacelas sin intervenir para frenar la injusticia contra usuarios del transporte público en La Habana.
Una internauta en Facebook, identificada como Dayi Elías Piñar, compartió un video del momento cuando el chofer de una gacela, sin previo aviso ni explicación, decidió aumentar el costo del pasaje de 250 a 300 pesos.
Lo que comenzó como un viaje común hacia el hogar terminó en una confrontación, cuando un conductor de una gacela agredió a un hombre mayor y su nieto, quienes se quejaron del incremento inesperado y sin justificación del pasaje.
Los afectados simplemente reclamaron su derecho como consumidores, pero fueron ignorados, lo que desató las agresiones y los reclamos mientras se abordaba la unidad en Alamar.
Tras la publicación del video, un lector de Periódico Cubano contactó a nuestra redacción para informarnos de que un diputado de la Asamblea Nacional se encontraba a bordo de la gacela, sentado cerca de la puerta sin hacer absolutamente nada para evitar el abuso.
El legislador, conocido por su cercanía a la dirigencia del gobierno, especialmente con figuras como el presidente Miguel Díaz-Canel, se mantuvo en silencio, lo que ha provocado una gran indignación entre los usuarios.
“Este es el mismo que se codea con Díaz-Canel y dice estar con el pueblo. Pero ¿dónde está su reacción ante las ilegalidades?”, expresó la fuente al compartir el video y datos sobre este personaje.

Además de su cargo como diputado, este individuo fue secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (CUJAE), lo que ha generado aún más malestar, pues su historial político se contrapone a su pasividad ante un abuso directo hacia los ciudadanos.

Para muchos usuarios, el comportamiento de esta autoridad solo evidencia la doble moral de los dirigentes cubanos, quienes públicamente se presentan como defensores del pueblo, pero actúan de manera indiferente ante situaciones como la mencionada.

Los pasajeros, enfurecidos por el aumento injustificado, exigen respuestas sobre quién autorizó esta subida de precios y por qué los choferes de las gacelas, que deberían estar al servicio del pueblo, actúan como si fueran los propietarios de las unidades.
“Es una gran falta de respeto con el pueblo, pues esos carros no son particulares, es cierto que son arrendados, pero no para cobrar 250 pesos ni 300 a personas trabajadoras, además todos circulan de noche y la pregunta es por qué de día no están en la calle ayudando al servicio de la población”, dijo la usuaria Lazara Inchaustegi.

