
La escasez de papel higiénico no es algo nuevo en Cuba. Desde hace décadas este producto es un lujo en la Isla. En los últimos tiempos, con la dolarización, los paquetes de cuatro rollos varían entre 3 y 5 dólares en las tiendas del Gobierno. Las Mipymes importan, pero también a altos precios.
Las soluciones tradicionales han sido los periódicos, las guías telefónicas de Etecsa y las revistas. Sin embargo, la situación se ha exacerbado y el Partido Comunista (PCC) tomó la decisión de reducir drásticamente la emisión de los periódicos nacionales que circulaban todos los días.
El 2 de marzo de 2026, se informó que los periódicos nacionales, Granma y Juventud Rebelde, serán reducidos a una sola edición semanal con solamente ocho páginas. Trabajadores seguirá como un semanario. Además, se suspende la impresión de todos los periódicos provinciales.
La medida responde a la falta de recursos, que también afecta a las imprentas y la infraestructura productiva del país, en un contexto de escasez de papel y apagones constantes.
Mientras el Gobierno promueve las plataformas digitales para la consulta de estos medios de propaganda, los cubanos están preocupados pues no saben cómo van a sustituir a los periódicos que ya sustituyeron en su día a la función que hacía el papel sanitario.
El comediante Rigoberto Ferrera, conocido por sus bromas sarcásticas sobre la situación en Cuba, se sumó a la ola de críticas con una irónica alusión al tema.
En tono jocoso, Ferrera afirmó: “Nos despedimos del periódico nacional, esa tinta que tanto nos ayudó en tiempos de estreñimiento y miseria”. La broma se convirtió rápidamente en tendencia en las redes sociales, donde miles de cubanos comentaron y compartieron risas ante la triste realidad que viven a diario.
La situación no solo ha provocado reacciones de humor, sino también de indignación. En las redes sociales, muchos cubanos han expresado su frustración ante la crisis del papel y la escasez de productos básicos.
Entre las respuestas más populares se encuentran comentarios sarcásticos que mencionan el uso de libros de Fidel Castro, Raúl Castro y Lenin como sustitutos del papel higiénico, lo que refleja el desespero y la ironía de los ciudadanos ante la falta de opciones.

