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PERIÓDICO CUBANO

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Historias de deporte y política: dos legendarios cubanos que compartieron más que el mismo cumpleaños

DEPORTES

Historias de deporte y política: dos legendarios cubanos que compartieron más que el mismo cumpleaños

Eugenio George y Teófilo Stevenson protagonizaron históricas hazañas a nivel mundial, que hubieran podido multiplicar de haber decidido cortar sus lazos con el régimen

Eugenio George y Teófilo Stevenson (Foto: Cubadebate / Zona de Boxeo)

Dos míticas figuras del deporte cubano estarían cumpliendo años el pasado martes 29 de marzo: el boxeador Teófilo Stevenson, triple campeón olímpico y mundial como amateur, y Eugenio George, elegido el mejor entrenador del mundo en el siglo XX por la Federación Internacional de voleibol y miembro de su Salón de la Fama desde el 2005.

Eugenio nació el 29 de marzo de 1933 y Teófilo el mismo día, pero 19 años después, en 1952. Ambos llenaron al pueblo cubano de grandes alegrías, con actuaciones legendarias en la arena internacional.

Sin embargo, sus carreras también estuvieron marcadas por su apego al régimen.

Eugenio George: el mejor entrenador de voleibol del mundo en el siglo XX

Eugenio George al frente de las Morenas del Caribe. (Foto: Regla Torres Herrera-Facebook)

El entrenador estaría cumpliendo 89 años, si la muerte no lo hubiera llamado en 2014, a los 81 años, debido a una “larga y penosa enfermedad”, informaron en aquel momento sin ofrecer detalles medios oficialistas.

El oriundo de Baracoa, en Guantánamo, desde muy temprana edad se interesó en el voleibol. A finales de la década de 1940, su familia se trasladó a La Habana para mejorar su situación económica. Allí comenzó el preuniversitario y se formó como jugador, bajo la tutela de otro estelar: Jacinto del Cueto Fernández, conocido como Tito y considerado el padre del voleibol cubano.

Durante una década formó parte de las selecciones cubanas que intervinieron en competencias regionales. Luego, su labor como entrenador inició en equipos nacionales masculinos, hasta que llegó a la rama femenina, donde la impresionante labor que realizara por casi 30 años permitió que su nombre quedara inmortalizado en la historia mundial del voleibol.

Eugenio comandó las selecciones femeninas de voleibol de Cuba que conquistaron tres medallas de oro consecutivas en los Juegos Olímpicos, correspondientes a las ediciones de Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000. Una hazaña hasta ahora irrepetible desde que el voleibol se incluyera entre las disciplinas de la magna cita, en Tokio 1964.

Además, junto con China, las llamadas Morenas del Caribe, dirigidas por Eugenio durante esa época dorada del voleibol cubano, se ubican en la segunda posición del medallero histórico con sus tres títulos olímpicos, solo superadas por la extinta Unión Soviética, que archivó cuatro preseas doradas.

También llevó a los equipos cubanos femeninos a ganar tres Mundiales (Leningrado 1978, Sao Paulo 1994 y Tokio 1998), un subcampeonato mundial (Praga 1986) y cuatro Copas del Mundo de forma consecutiva, celebradas todas en Japón (1989, 1991, 1995 y 1999), por apenas citar algunos de sus principales éxitos.

Entre los distintos cargos que ocupó en Cuba y en el plano internacional, destaca su desempeño como director de la Comisión Técnica y de Entrenadores de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca); además, fue asesor de la Federación Cubana de Voleibol hasta el 2011, año en que fue nombrado presidente de esa entidad deportiva, en el que permaneció hasta su fallecimiento.

Sobre él, sus pupilas guardan emotivos recuerdos. Una de ellas, la capitana cubana Mireya Luis, triple campeona olímpica bajo su tutela, dijo conmovida tras su muerte: “no despedimos a alguien que ha tenido una historia común, despedimos a un héroe del deporte, quien casi hasta el último día de su vida estuvo en el terreno entregando sabiduría, experiencia y calma, porque no siempre en el voleibol todo fue color de rosa”.

“Él tuvo la inteligencia para levantarse después de un revés. Gracias por ser tan humano, por dejar tanto amor impregnado en los que hoy te acompañamos hasta aquí”, agregó, según cita Prensa Latina.

El entrenador siempre mostró lealtad al “proyecto revolucionario” y, como muchos tantos otros deportistas cubanos, agradeció en cada oportunidad que pudo a los líderes comunistas, quienes potenciaron el deporte en las primeras décadas de su ascenso al poder como una carta política más, para poder lucirlo como el triunfo loable de un país “bloqueado”.

Teófilo Stevenson: el legendario boxeador amateur que pudo hacer historia en el profesionalismo

Mítico oxeador cubano Teófilo Stevenson. (Foto: Zona de Boxeo)

Además de la fecha de nacimiento, logros deportivos e inclinación política, Teófilo comparte con Eugenio haber nacido en el oriente del país. En el caso del púgil, fue dado a luz en Las Tunas. Este 2022, Teófilo estaría cumpliendo 70 años, pero la muerte lo sorprendió demasiado joven, apenas con 60 años en 2012, a causa de un infarto agudo de miocardio.

Esta leyenda del boxeo cubano fue el segundo atleta de la historia en erigirse como triple campeón olímpico en el deporte de los puños. Quizás hubiera sido el único en coronarse por cuarta vez, pero la política que defendía se lo impidió. Cuba formó parte de los países socialistas que boicotearon la edición de Los Ángeles 1984, y no asistió, en respuesta al boicot de Estados Unidos a la edición de Moscú 1980, durante la Guerra Fría entre las dos superpotencias mundiales.

Sus primeros éxitos llegan siendo muy joven, cuando gana el Campeonato nacional juvenil de La Habana 1968 en la categoría pesada (más de 81 kg), y se alza como subtitular cubano entre los mayores un año después.

Su talento pronto llamó la atención del entrenador de la antigua Unión Soviética, Andrei Chervonenko, quien lo convocó a la preselección nacional para entrenar con él y con el profesor Alcides Sagarra, fundadores de la Escuela Cubana de Boxeo.

Desde ese momento, comenzó a archivar vibrantes triunfos en eventos internacionales. Conquistó sus títulos olímpicos en Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980; al tiempo que se impuso en igual cantidad de mundiales: La Habana 1974, Belgrado 1978 y Reno 1986.

Sus primeros Juegos Olímpicos marcaron el inicio del dominio del cubano en el boxeo amateur a nivel mundial. A sus 20 años, se convirtió en el principal boxeador aficionado del peso pesado en el orbe. Su superioridad también le hizo merecedor de la Copa Val Barker como el boxeador más técnico de esa edición.

Desde esa primera aparición en la cita bajo los cinco aros, le llovieron las propuestas para abandonar el deporte “revolucionario” y sumarse al mundo profesional, con la consecuente fama y retribución económica que eso conlleva, pero el púgil se negó todas las veces.

En el profesionalismo pudiera haber inmortalizado su nombre, pero sus compromisos políticos frenaron a quien es considerado por muchos como el mejor boxeador amateur de todos los tiempos.

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