
El reciente artículo del periodista Francisco Delgado Rodríguez, publicado en Granma bajo el título ‘Vindicación de Cuba y el anexionismo en 2025’, intenta desacreditar cualquier discusión sobre el tema en el contexto cubano actual. Sin embargo, su enfoque presenta graves inconsistencias que merecen una respuesta crítica y fundamentada.
Delgado comienza citando a José Martí, cuya carta de desagravio al diario The Manufacturer en 1889 condenaba el anexionismo a Estados Unidos desde una perspectiva histórica y contextual. No obstante, el autor omite que la realidad de Cuba en 2025 no guarda relación directa con la situación de finales del siglo XIX.
Martí hablaba de una Cuba en lucha por su independencia frente al colonialismo español y las pretensiones expansionistas estadounidenses. Hoy, el debate anexionista surge de una realidad diferente: una nación empobrecida por la ineficiencia económica, el autoritarismo y la falta de perspectivas de futuro.
El propio Martí era anticomunista y un anexionista convencido. Si bien no promovió directamente la anexión de Cuba a Estados Unidos, estuvo involucrado en proyectos como la Confederación Antillana. Junto a patriotas como Eugenio María de Hostos, Gregorio Luperón, Ramón Emeterio Betances y, en menor medida, Máximo Gómez; el Apóstol impulsó la idea de unir a las principales naciones de las Antillas bajo una sola bandera: Cuba, República Dominicana, Puerto Rico e incluso, en algún momento, Haití, bajo una alianza política y cultural.

No podemos olvidar que el propio Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico, tras lo cual podría intentarse la anexión de la Isla del Encanto, e invitar a sumarse —¿por qué no?— a los dominicanos. Eso se llama: ¡ANEXIÓN!
El anexionismo, aunque polémico, es visto por algunos como una vía de escape de la precariedad actual. Según datos recientes de la Organización Internacional para las Migraciones, más de 240.000 cubanos abandonaron la isla en 2024, una cifra sin precedentes que refleja la desesperación de millones. Ignorar estas cifras es negar la crisis estructural que empuja a muchos a considerar opciones extremas, incluyendo la anexión.
El enfoque del periodista del Partido Comunista de Cuba se desvía a que “sin socialismo no hay soberanía ni independencia”, una afirmación que se ha convertido en mantra oficialista, a pesar de que José Martí no abrazó las ideas de Karl Marx. Pasados 66 años de Revolución, la soberanía cubana está condicionada por la dependencia a aliados externos como Rusia, China, Venezuela e incluso España. Estos países —la mayoría adversarios de Estados Unidos—, han explotado las debilidades económicas de Cuba para imponer agendas que poco tienen que ver con el interés nacional.
También es irónico que Delgado hable de independencia cuando el ciudadano cubano carece de libertad para decidir su propio destino. En la Cuba de 2025, el pluralismo político es inexistente, la economía está controlada por un aparato estatal ineficaz, y los derechos fundamentales son sistemáticamente violados. La soberanía no puede ser un concepto abstracto; debe traducirse en bienestar y autodeterminación para los ciudadanos, algo que el modelo socialista cubano ha demostrado ser incapaz de garantizar.

Paralelamente, critica el sistema estadounidense utilizando ejemplos seleccionados de desigualdad, violencia policial y problemas estructurales. Es cierto que Estados Unidos enfrenta retos significativos, pero también ofrece oportunidades y un nivel de vida que millones de cubanos aspiran a alcanzar. Los ingresos promedio, el acceso a tecnología, la calidad educativa y el sistema de justicia, aunque imperfectos, superan ampliamente los estándares cubanos actuales.
El autor también menciona la pobreza en Estados Unidos, donde 37.9 millones de personas viven bajo esta línea, según la Oficina del Censo. Sin embargo, omite que esta cifra representa solo el 11.6% de la población, mientras que en Cuba, según estudios independientes, más del 70% de los ciudadanos vive en condiciones de pobreza material, agravada por la escasez crónica y la falta de acceso a servicios esenciales.
El ejemplo de Puerto Rico, utilizado para desacreditar la idea de la anexión, también es engañoso. Si bien enfrenta retos derivados de su estatus de territorio no incorporado, los niveles de desarrollo humano, infraestructura y calidad de vida en Puerto Rico son superiores a los de Cuba. Además, la migración masiva de puertorriqueños al continente está relacionada con razones económicas, no con la falta de libertades.
Un recurso recurrente en el artículo de Delgado es el uso del miedo como herramienta de persuasión. Recurre a temas como los tiroteos escolares y la epidemia de fentanilo en Estados Unidos para pintar un panorama apocalíptico.

Sin embargo, omite los problemas internos de Cuba: el colapso del sistema de salud, el deterioro de la educación, la violencia institucionalizada que reprime la disidencia, la crisis energética, financiera y del transporte, así como el profundo deterioro estructural de la economía en su conjunto.
El verdadero enemigo de la soberanía cubana no es el anexionismo, sino un sistema que perpetúa la pobreza, reprime la diversidad de pensamiento y niega el futuro de su pueblo. La vindicación de Cuba en 2025 pasa por escuchar las voces que claman por un cambio, no por silenciarlas. El anexionismo, al final, es un espejismo creado por quienes ya no encuentran esperanzas en su tierra. Es hora de devolverle esas esperanzas al pueblo cubano.


marti nunca fue anexionista si no un vive bien a costilla de los cubanos vacilando por los EU igual que hacen muchos patriotas que solo hablan en la radio y nunca hicieron nada por liberar a cuba solo con decir fidel es un ASES….YA SON PATRIOTAS Y MUCHOS LO AYUDARON A POER EN EL PODER esta bueno de crear PATRIOTAS de SOFA
No tengo interés en que publiquen todos mis comentarios, pero me satisface si alguien aprendió algo con ellos.
DDC haría bien en retirar inmediatamente este artículo de José (me refiero al autor del artículo) que de buena fe ha escrito un bodrio. Empezando que no sabe que es ANEXION, y trata de reescribir el ideario martiano a su entender. El derecho internacional no considera ANEXION eso que Ud. escribe en el artículo que lo es. Respeto y gloria por nuestro Martí.