
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo y nieto preferido del exmandatario cubano Raúl Castro concedió su primera entrevista a un medio estadounidense. Este lunes, USA Today publicó conversaciones con el también asesor de gobierno que se mantuvieron a lo largo de varios días en el mes de junio
La entrevista, firmada por cinco reporteros, ofrece un retrato poco habitual de una figura sin cargo oficial visible que pretende entablar un diálogo con el presidente Donald Trump si así se lo permiten. También sirvió para que El Cangrejo, de 42 años, revelara detalles inéditos sobre su vida familiar, su infancia y los lujos en los que creció.
El Cangrejo quiere negociar con Trump
“No me considero un político. Nunca me ha interesado la política”, dijo el nieto de Raúl a USA Today. “Pero si en algún momento la Revolución me lo pide, lo haría”.
El artículo lo describe como una figura que opera entre bastidores y cuyo peso se explica por su apellido y por la confianza de Raúl Castro. Esa posición también lo lleva a imaginarse negociando con Washington. “Si me designan, puedo negociar con cualquiera seleccionado por el gobierno de Estados Unidos”, afirmó.
Sobre la actual administración de los Estados Unidos, añadió: “Dada la oportunidad, claro que con Trump”.
Raúl Castro colaba a su nieto adolescente en reuniones de Estado
El nieto de Raúl Castro creció dentro del círculo más cerrado de la élite revolucionaria. Vivió en el mismo edificio que sus abuelos y, al cumplir 18 años, se mudó con ellos. Desde joven estuvo rodeado de generales, funcionarios, agentes de inteligencia y personal de seguridad.
“¿Sabes cuáles son esos escoltas y personal de seguridad? Desde niño me fascinaba y era a lo que aspiraba ser”, contó.
Raúl Castro, según el reportaje, se aseguró de que su nieto asistiera desde la adolescencia a reuniones importantes sobre asuntos de Estado, incluidas discusiones entre él y Fidel Castro. De esa cercanía surgió otro apodo: Raulito. El sobrenombre de “El Cangrejo” también tiene origen familiar: Raúl Castro se lo puso porque nació con polidactilia en la mano derecha.
A rare glimpse inside Cuba’s next generation of power.
USA TODAY traveled to Havana to meet face-to-face with Raúl Guillermo Rodríguez Castro for his first interview with a U.S. news outlet.
Watch how the interview came together and read the exclusive: https://t.co/pJWaQjZI7r pic.twitter.com/mmJhGvsWzb
— USA TODAY (@USATODAY) July 6, 2026
Rodríguez Castro estudió en el sistema público cubano, se graduó en Contabilidad y Finanzas en la Universidad de La Habana y pasó por la escuela militar Los Camilitos. Luego alcanzó el rango de coronel en el Ministerio del Interior.
Vida privada de Raúl Guillermo Rodríguez Castro
El reportaje aborda su relación con sus abuelos y la forma en que interpreta el legado familiar. Rodríguez Castro aseguró que creció en una familia cariñosa y que Raúl Castro y Vilma Espín ayudaron a formar su carácter. En público llama a su abuelo “Ministro”; en privado, cuando teme que pueda tropezar o caer, simplemente lo llama Abuelo.
Su visión de Fidel y Raúl Castro está marcada por la admiración. Contó que leyó críticas contra su familia por primera vez cuando tenía 12 años, pero las rechazó. “Yo conozco a estos hombres. Son buenas personas”, sostuvo.
También defendió la dureza de los líderes históricos de la revolución: “Los hombres que hicieron esta revolución eran justos, pero no eran bobos”.
Sobre Vilma Espín, su abuela, habló con tono afectuoso. “Mi abuela era una persona extremadamente dulce. Ella me enseñó el rol que debería tener la mujer cubana en la sociedad”, dijo.
Rodríguez Castro tiene dos hijas con su primera esposa, Sheyla Puentes, y otra hija con su segunda esposa, Daliene Gómez Tomás. Su tercera esposa, la modelo cubana Sheila Mariño, dio a luz a su hijo en junio.
“Ya sabíamos cuál iba a ser su nombre. Raúl por mi abuelo y Alberto por mi papá”, explicó, en referencia también a su padre, el fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, antiguo jefe de GAESA.
Periódico Cubano pudo verificar el nacimiento de Raúl Alberto con fuentes cercanas al entorno de El Cangrejo.
Los lujos de El Cangrejo en pleno 2026
Uno de los aspectos más llamativos del perfil es el contraste entre su defensa del legado revolucionario y su estilo de vida. Mientras Cuba atraviesa una crisis económica profunda y una escasez prolongada, Rodríguez Castro aparece descrito con ropa y accesorios de marcas internacionales: camiseta Hugo Boss, tenis Hermès, portafolio de cuero Salvatore Ferragamo y un reloj Rolex de acero inoxidable.
La imagen rompe con la estética militar asociada a Fidel y Raúl Castro, recordados por sus uniformes verde olivo. También expone una contradicción sensible: un posible heredero político de una revolución comunista disfruta de acceso a bienes, viajes y espacios de lujo que la mayoría de los cubanos no puede imaginar.
Según el artículo, durante sus años como agregado de Raúl Castro viajó por el mundo y ganó fama de fiestero. Recuerda con entusiasmo Nueva York, donde asistía a juegos de los Yankees en asientos cercanos al terreno y admiraba a Derek Jeter.
También habla del romanticismo y la gastronomía de París, e imagina una Cuba donde sus ciudadanos puedan comprar foie gras en los supermercados. De Moscú resalta su opulencia.
USA Today recoge hallazgos de una investigación conjunta de La Prensa de Panamá, Armando.Info, Transparencia Venezuela en el Exilio y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. Según esa pesquisa, entre 2024 y finales de 2025 Rodríguez Castro realizó al menos 23 viajes privados a Panamá en un avión privado, donde fue visto comprando artículos de lujo.
El propio Rodríguez Castro parece entender su identidad política desde la lealtad personal más que desde la militancia ideológica. Al mostrar una cadena de oro con un medallón que llevaba grabadas las iniciales FCR y RCR, por Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz, dijo: “Yo no sé si tú eres creyente”. Luego añadió: “Pero si hay algo en lo que yo creo, es en estos dos hombres”.
El perfil deja la imagen de un hombre situado entre dos mundos: el relato épico de la Revolución Cubana y una vida privada atravesada por privilegios, marcas de lujo y movilidad internacional. Su figura emerge como una pieza importante para entender las tensiones internas del poder en Cuba y la posible continuidad familiar de la dinastía Castro.