
Un cubano identificado como Francisco Marrero, de 79 años, ha sido acusado de hacerse pasar por contador público certificado y defraudar a empresas y particulares por más de medio millón de dólares.
Según una investigación del Departamento de Policía de Miami, este hombre residente en Hialeah operó durante varios años un esquema con el que obtuvo la confianza de empresarios y empleados, quienes le entregaron la gestión de sus asuntos fiscales y contables.
Marrero fue detenido en un edificio ubicado en el 344 de West 65 Street, en Hialeah, y compareció el viernes ante un juez, que le fijó una fianza de 500.000 dólares. Enfrenta cargos por fraude organizado, hurto mayor en primer grado, ejercicio ilegal de la contabilidad y lavado de dinero.

Según las autoridades, el acusado se presentaba como un profesional autorizado para ejercer como contador público certificado, aunque no contaba con la acreditación legal requerida.
Ese falso estatus habría sido la base del engaño, pues le permitió acceder a información financiera sensible y asumir la responsabilidad de presentar declaraciones fiscales y realizar pagos al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos, conocido como IRS.
La investigación, desarrollada durante un año por la policía de Miami en coordinación con la fiscalía estatal, comenzó después de que varias víctimas detectaran irregularidades en sus cuentas.
La policía sostiene que Marrero recibía los fondos destinados al pago de impuestos, pero no hacía las transferencias correspondientes dentro de los plazos previstos. Esa omisión terminó generando alertas entre los afectados, que comenzaron a recibir reclamaciones por obligaciones impagas que, en teoría, ya habían sido cubiertas.
En uno de los episodios clave del caso, un representante de las víctimas contrató a otro contador para revisar la contabilidad y los movimientos fiscales. Este profesional confirmó la ausencia de pagos y detectó el presunto robo, lo que dio paso a la denuncia formal.
Entre los casos mencionados en el informe de arresto figura el del restaurante El Toro Loco Churrasquería, cuya sucursal de La Pequeña Habana, aparece como una de las entidades afectadas.
Aunque la policía no ha precisado el número total de víctimas, sí confirmó que varias empresas, gerentes y empleados sufrieron perjuicios económicos y administrativos como consecuencia del esquema atribuido a Marrero.
El propietario de El Toro Loco expresó públicamente su indignación tras conocerse la detención. En un comunicado, afirmó que había depositado toda su confianza en Marrero para la gestión de su negocio y que durante años creyó tratar con un contador certificado. La empresa quedó expuesta no solo a pérdidas económicas, sino también a complicaciones tributarias por incumplimientos ante el IRS.
El portavoz de la ciudad de Miami, Mike Vefa, explicó que la colaboración entre las víctimas y las autoridades fue esencial para reconstruir el recorrido del dinero y reunir las pruebas necesarias para proceder con el arresto.
La pesquisa incluyó la revisión de documentos contables, declaraciones fiscales y entrevistas con testigos y afectados. Las autoridades no descartan que aparezcan nuevas denuncias a medida que otros posibles afectados reconozcan a Marrero.


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