
La industria azucarera en Cuba atraviesa una crisis histórica que ha llevado al régimen castrista a reconsiderar la posibilidad de revitalizar el sector. No obstante, los campesinos denuncian que las condiciones establecidas por el gobierno para la presente zafra rayan en la explotación laboral.
De acuerdo con una denuncia recibida por Periódico Cubano, el gobierno comunista propuso pagar únicamente 567 pesos mensuales a los trabajadores del municipio de San Cristóbal, en Artemisa, durante la zafra de un campo de caña de más de 12.000 hectáreas.
La fuente, que prefirió mantener el anonimato por cuestiones de seguridad, aseguró a la redacción de nuestro medio que el rechazo de los macheteros fue unánime, debido a la fuerte devaluación que ha tenido el peso cubano dentro de la economía de la Isla.
En diciembre pasado, el primer ministro Manuel Marrero Cruz calificó como “vergonzoso” que Cuba tenga que importar azúcar, un hecho que evidencia el colapso del sector. “El general del ejército nos dijo que sería una vergüenza tener que importar azúcar, y esa vergüenza la estamos pasando”, reconoció el funcionario en una sesión televisada de la Asamblea Nacional.
El dirigente también admitió que la zafra no comenzó bien y que persisten problemas estructurales que limitan cualquier avance significativo. Entre los obstáculos citó la falta de electricidad y combustible, pero aseguró que se están implementando medidas para maximizar los resultados.
Las condiciones en los ingenios y plantaciones reflejan la realidad de una industria abandonada. Maquinaria obsoleta, calderas sin mantenimiento y turbogeneradores en mal estado frenan la producción. Además, la falta de combustible afecta gravemente los planes de siembra, dejando claro que sin caña de calidad no habrá azúcar.
El economista Pedro Monreal ha sido una de las voces críticas hacia este problema, subrayando que el gobierno invierte 13 veces más en construcción de hoteles que en agricultura e ingenios. Esta política contribuye al descalabro del sector agroindustrial.
La producción azucarera cubana alcanzó más de ocho millones de toneladas anuales en la década de 1980. En contraste, la zafra 2021-2022 registró apenas 480.000 toneladas, la cifra más baja en un siglo. Las proyecciones para 2024-2025 indican una caída a 300.000 toneladas, insuficientes incluso para el consumo interno.
El deterioro del sector se remonta a la “Tarea Álvaro Reynoso” de 2002, impulsada por Fidel Castro, que resultó en el cierre de más de 70 centrales azucareros. Esta decisión obligó a decenas de comunidades a abandonar una tradición centenaria.
Marrero aseguró que se buscan inversores extranjeros para reactivar el sector, pero la desconfianza persiste tras fracasos previos. “Se ha implementado un programa para estimular la inversión extranjera, no solamente en los centrales, sino también en la producción cañera”, declaró el primer ministro.

