
Un productor cubano ha encontrado en la basura una fuente para crear artículos varios como horquillas, percheros y potes. Este proyecto emprendedor a través del plástico desechado se ha convertido en una solución económica para él y sostenible en medio de las dificultades que se viven a diario en la Isla.
El joven, a través de un video publicado en el perfil de Instagram Raw Cuba, detalla cómo desde su fábrica dirige un proceso artesanal que convierte materiales reciclados en productos que distribuye mayormente en el mercado local.
El proceso comienza en conseguir la materia prima plástica, para luego derretirla con el fin de moldear el diseño deseado. Los productos, que incluyen piezas con componentes adicionales como resortes o mecanismos simples, son elaborados con atención para mantener funcionalidad y calidad.
Entre los productos destacan horquillas, potes y percheros, que son fabricados en cantidades que pueden llegar a diez sacos por día. Cada saco contiene docenas de piezas listas para la venta mayorista, que luego se distribuyen incluso a vendedores ambulantes en carretillas.
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El reciclaje del plástico presenta desafíos, ya que cada vez que el material es derretido y reutilizado pierde calidad. “Si yo lo cojo, lo derrito, hago un pote, y luego lo derrito para hacer la horquilla, ya va por tercera vez, y pierde calidad”, comenta el productor, que ha llegado a vender paquetes de 12 horquillas a 50 pesos cubanos.
Este emprendedor cubano destaca la importancia de la inventiva para enfrentar la escasez de piezas de repuesto y materias primas. “El cubano tiene que inventar más porque estamos un poquito trabajados en el tema de las piezas de repuesto”, asegura. Todos los artículos son fabricados con tecnología y recursos “criollos”, es decir, desarrollados con lo disponible localmente.
La iniciativa no solo genera empleo y productos accesibles, sino que también contribuye a la reducción de residuos plásticos en el entorno. Su fábrica representa un ejemplo de resiliencia y creatividad dentro de la compleja realidad económica cubana.
Los clientes, tanto mayoristas como minoristas, valoran estos productos por su utilidad y precio, en un mercado marcado por la escasez y la necesidad de alternativas sostenibles. Este emprendimiento continúa creciendo, apostando por la innovación local y el reciclaje como vía para superar obstáculos.

