
Israel Rojas, líder del dúo Buena Fe, ofreció una entrevista al programa La Sobremesa, en la que demostró que cuando la “crítica” no incomoda al poder, deja de ser crítica. Su discurso se mantuvo otra vez dentro de los límites del discurso permitido por el oficialismo y, en última instancia, fue una expresión pública de su indiscutible apoyo al régimen cubano.
“Yo tengo insatisfacciones con muchas de las cosas que están pasando en este país. Lo que pasa es que, y ahí, oh, mi pecado original, yo sigo confiando en que la salida a esta crisis como único es posible es juntos, es con diálogo, es en paz, es repensando las cosas, y acometiendo las tareas que son ineludibles. Y, por qué no, trabajando en mancomunidad para aprender y enseñar lo que está mal a los seres humanos que hoy están al frente de tareas y responsabilidades”, sostuvo.
A lo largo de toda la conversación, y a pesar de declararse sincero, crítico y objetivo en sus análisis, Rojas evitó cuestionar directamente los abusos de poder de una dictadura enquistada por seis décadas. Faltó una crítica firme y honesta al sistema que encarcela a quienes piensan diferente, reprime la protesta pacífica y excluye de todo diálogo a quienes disienten. Hablar de reconciliación o soluciones colectivas pierde sentido cuando el gobierno no reconoce ni respeta a todos los sectores de la sociedad.
En un momento de la entrevista se abordó, precisamente, el tema de los presos políticos, aunque nunca se les nombró como tales. La entrevistadora se refirió a ellos como personas que “se manifestaron pacíficamente o de forma violenta”, personas que merecen un “perdón”, y preguntó: “¿No sería un gesto político y humano potente concederles, por ejemplo, un indulto para empezar a sanar como país?”.

La respuesta de Rojas reflejó una marcada distancia emocional, como si no hablara de vidas concretas ni familias profundamente afectadas. Se limitó a decir que, desde el “famoso 11 de julio”, aboga por “un llamado nacional a la reconciliación, a ponernos de acuerdo, a establecer nuevos consensos nacionales, y eso pasa también por el perdón”.
Cabría preguntarse quiénes son los que realmente “merecen” un perdón: ¿aquellos que no hicieron más que expresar pacíficamente su inconformidad —algo que hoy Israel Rojas puede hacer sin consecuencias por estar alineado al sistema—, o quienes los reprimieron, los golpearon y los encerraron, despojándolos de su libertad y dignidad?
El “enemigo histórico”: para Israel Rojas, Cuba está peor por culpa de Estados Unidos
Rojas insistió en una idea recurrente dentro del discurso oficial: que la principal causa de la crisis cubana es la política de hostilidad de Estados Unidos. “Yo defiendo que hay un enemigo histórico que tiene una intención, una voluntad y un sistema de leyes establecido para derrocar el sistema social cubano”, afirmó el músico, admitiendo que aunque el gobierno tiene parte de responsabilidad en los problemas actuales, la culpa fundamental recae en Washington.
“Este era el país donde no había niños pidiendo dinero en la calle. Hoy, en este país, en esta ciudad, hay gente buscando comida en la basura. Los hospitales no tienen medicina. ¿No estamos peor? Ah, pero la culpa es del gobierno. El gobierno tiene una responsabilidad, pero vamos a estar aquí y no en la cola del pan. La política de hostilidad que comenzó con el primer gobierno de Donald Trump y sus 200 y tantas medidas”, defendió.
También acusó a los creadores de contenido en redes sociales de haber contribuido al caos: “A la gente se le olvida que usaron una pandemia como herramienta de guerra, en el que apreció todo este ecosistema de youtubers, que lo único que hacían era sembrar odio y división entre cubanos”.

Cuando se le preguntó si la Cuba de hoy es la que le prometieron a su generación, Rojas respondió dentro de los márgenes del disenso tolerado: admitió su decepción, pero la justificó con razones estructurales e históricas, y volvió a apuntar hacia el exterior.
“Claro que no. Este es un poco el país que, como digo en la canción La Tempestad, es el país que se pudo, más que el que se quería. A mí me parece que a día de hoy, tal como están las cosas, esta crisis, que va desde lo energético y transversaliza el resto de la sociedad, decir que esta sociedad se acerca apenas a lo que nos decían que serían los 2000 dista muchísimo”. Sin embargo, “se logró un porciento importante y que al menos en mi caso agradezco”.
Para explicar ese desencuentro entre expectativas y realidad, el músico apeló a factores globales: “El proceso revolucionario fue un estallido de emociones. La realidad, las herencias, el paso de los días, lo que trae el pasado va imponiendo su realidad y esos sueños tienen que adecuarse. Si las grandes naciones atraviesan por esos conflictos, imagínate tú los pequeños países que están sometidos a variables geopolíticas, a eventos de todo tipo que no siempre pueden controlar”.
Finalmente, defendió los reiterados llamados del gobierno a “resistir” como algo natural y necesario: “Es humano convocarnos a echar para adelante. Habrá quien lo vea como optimismo excesivo, como demagogia o como lo que necesita para salir adelante”.
Rojas reconoce que Buena Fe ha perdido popularidad

Ante la recurrente opinión de que Buena Fe ha perdido el filo crítico de sus primeros años y ahora se alinea con el oficialismo, Israel Rojas rechaza tajantemente esa idea. Según él, su arte continúa siendo crítico, pero lo que ha cambiado es la atención del público, que ya no consume su música.
Además, para el cantante, existe una falsa concepción de que asistir a eventos oficiales o respaldar el sistema cubano excluye automáticamente toda crítica. Insistió en que tiene inconformidades con el gobierno y las refleja en su arte, pero dejó ver que no le perdonan que siga apoyando al régimen y no abogue por la libertad de Cuba.
Rojas atribuyó el distanciamiento del público, en otra parte, a las nuevas dinámicas sociales y mediáticas, que a su juicio han modificado el consumo cultural y el nivel de profundidad en el análisis social. “Cambió la forma de informarse, a veces para bien y otras no. Las redes sociales cambiaron la manera en que la gente entiende la vida”, afirmó.
Y añadió con tono pesimista: “La gente, entre meterse en una rabia y en algo más complejo de la vida, prefiere lo simple, lo básico. El público mayoritario, no digo que todo el mundo, el público que impone la moda a nivel social, lo que está consumiendo es bastante ligero”.
Lamentó, además, el distanciamiento de algunos colegas que en su momento supuestamente se beneficiaron de la visibilidad que les dio Buena Fe. “A partir de la colaboración con nosotros potenciaron su impacto en la sociedad, y hoy lo pagan de una manera bastante ingrata. Por supuesto que eso entristece y duele”, dijo.
Finalizó desafiante: “A mí no hay quien me diga que debo poner la otra mejilla, cuánto más, si nosotros lo único que hemos recibido es palos, día, noche y madrugada, todo el tiempo, aquí hay gente que hace carrera hablando mal de Buena Fe. Le estás preguntando al equivocado”.


tipejos como esta nunca deverian haber nacido y es lo que mas hay en el mundo HDP
…. IGUAL QUE TODOS LOS QUE LOS DEFIENDEN