Un nuevo estudio científico desarrollado por médicos de una agencia norteamericana de salud dan cuenta que las vitaminas, contrario a lo que se piensa, no tienen un efecto provechoso para el organismo humano.
Se ha demostrado que su utilización en la prevención de los eventos cardiovasculares, del cáncer o de la mortalidad en población sana no tiene efecto.
Además, tampoco funcionan como mejoramiento de la memoria ni la capacidad de pensar; al contrario las vitaminas sintéticas no logran ser expulsadas del organismo de manera completa y aún no se comprende como esto pudiera influir en otras funciones metabólicas. Por ejemplo, pudieran contribuir a la osteoporosis o provocar urticaria y problemas estomacales.
En un estudio previo que se desarrolló en la Universidad de Harvard con una muestra bastante grande de cinco mil personas todas superiores a los 60 años se pudo concluir mediante análisis de laboratorio que no había diferencias significativas entre los individuos que tomaron vitaminas durante el periodo de pruebas y los que se les dio un placebo.
Las vitaminas del tipo D, E, K1 y K2 son liposolubles por lo que se alojan en las capas grasas del organismo hasta salir en forma de orina pero el tiempo en que este proceso se lleva a cabo no está determinado a ciencia cierta.
Según el investigador Jon Smit “algunas vitaminas aumentan el riesgo de padecer cáncer de pulmón, en concreto el beta-caroteno. Según algunos estudios, una suplementación con esta vitamina podría ser útil cuando vamos a la playa como filtro solar, pero aumenta en un 20 por ciento la probabilidad de cáncer de pulmón en fumadores”.
Con información de JR

