
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, acusó el domingo 27 de octubre a su sucesor y actual presidente, Luis Arce, de intentar asesinarlo. El líder fundacional del Movimiento al Socialismo (MAS) aseguró que cuatro hombres encapuchados, vestidos de negro y fuertemente armados, dispararon contra su coche en una emboscada cuando se dirigía a su programa dominical en Lauca Ñ. Aunque Morales salió ileso del ataque, su chófer resultó herido.
El hecho, relatado en su página de Facebook, muestra el clima de enfrentamiento entre ambos líderes del MAS, partido que gobierna Bolivia desde 2006. Según Morales, los atacantes llegaron en dos vehículos tipo Tundra, descendieron con armas en mano y dispararon al menos 14 veces. Tras el incidente, el expresidente no dudó en culpar a Arce y afirmó: “Arce va a pasar a ser el peor presidente de la historia, meterle bala a un expresidente ya es el colmo”.
El régimen cubano que tiene relaciones cercanas con ambos dirigentes bolivianos se mantiene al margen sin tomar partido por bando alguno. No obstante, el domingo reportó el intento de asesinato de Morales, pero omitió sus declaraciones acusatorias contra Arce.
La relación entre Morales y Arce se ha deteriorado en los últimos meses, especialmente desde que la Fiscalía boliviana emitió una orden de detención contra Morales, quien enfrenta acusaciones por presunto abuso a una menor en 2017. Morales ha calificado estas acusaciones de “persecución política” orquestada por Arce con el objetivo de bloquear sus aspiraciones presidenciales para las elecciones de 2025.
Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, ha manifestado en varias ocasiones su intención de regresar al poder y culpa a Arce de llevar al país a una crisis económica y de impulsar procesos judiciales en su contra para limitar su influencia. Arce, por su parte, acusa a Morales de “boicotear” su gobierno para acortar su mandato y beneficiar sus propios intereses políticos.
El conflicto político entre ambos líderes ha encendido protestas en Bolivia. Desde hace 13 días, seguidores de Morales mantienen bloqueos de caminos en varias regiones del país, demandando la anulación de los procesos judiciales contra su líder. La situación ha llevado al Ministerio de Exteriores a denunciar a nivel internacional que Morales busca “desestabilizar la democracia” en Bolivia, señalando que las manifestaciones amenazan la estabilidad de toda la región.
Según el comunicado de la Cancillería, el Gobierno boliviano ha buscado en diversas ocasiones establecer un diálogo para resolver los conflictos. Sin embargo, el comunicado oficial advierte sobre la presencia de “grupos violentos” y personas armadas que, presuntamente, estarían dispuestas a provocar enfrentamientos sangrientos para defender los intereses de Morales.
Los bloqueos liderados por seguidores de Morales han complicado la distribución de alimentos y combustible en Bolivia, generando escasez de productos como gasolina, diésel y alimentos básicos. Ante esta situación, el Gobierno ha implementado “puentes aéreos” para transportar carne de res y pollo a las ciudades de La Paz y El Alto, además de rutas alternas para que los camiones de combustible puedan llegar a las plantas de distribución.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que los bloqueos permanecen activos en 16 zonas, lo cual agrava la situación económica en el país. A pesar de los intentos de desbloqueo, la tensión entre Morales y Arce mantiene divididos a sus seguidores y al partido MAS, creando un ambiente de incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de 2025.
En su comunicado, la Cancillería boliviana hizo un llamado a la comunidad internacional, a los Estados y a los organismos multilaterales a mantenerse atentos ante lo que consideran una grave amenaza para la democracia en Bolivia. La administración de Arce advirtió que los hechos recientes buscan poner en riesgo la estabilidad democrática que, según ellos, el pueblo boliviano ha recuperado tras la renuncia de Morales en 2019.

