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PERIÓDICO CUBANO

Ex periodista del Canal Habana explica cómo el PCC manipula los reportajes

Noticias de Cuba

Ex periodista del Canal Habana explica cómo el PCC manipula los reportajes

A los reporteros les indican qué escribir y cómo, les prohíben tocar ciertos temas y les revisan las notas antes y después de salir al aire

Conductores de noticiero estatal. (Portal de la TV Cubana Facebook).

La ahora periodista independiente Camila Acosta, ex empleada del oficialista Canal Habana, contó cómo funcionan por dentro los medios del Estado, en especial la Televisión Cubana, y el control que mantiene el Departamento Ideológico del Partido Comunista (PCC) sobre todo lo que se publica.

Acosta, que trabajó para la TVC desde septiembre de 2016 hasta abril del 2018, conoció de primera mano el mecanismo de censura que rige este sector y que termina convirtiendo cada historia en mera propaganda.

La periodista de CubaNet aclaró que el PCC se encarga de regular los temas sobre los que reportan, cómo abordarlos y verifican lo que se transmite “aconsejándolos” y felicitándolos dependiendo de su material.

“Los funcionarios del Departamento Ideológico (DI) del PCC provincial orientaban toda la política comunicacional de Habana Noticiario, nos transportaban y acompañaban a muchas coberturas, nos hacían ‘recomendaciones’ sobre cómo enfocar el tema, funcionaban a veces como especie de productores de noticia (buscaban a los entrevistados), y revisaban los trabajos antes de salir al aire”, explicó.

Esto es algo que queda patente en muchos de los reportajes, pues las personas que aparecen en ellos jamás hablan desfavorablemente del Gobierno y las autoridades, e incluso en situaciones de precariedad –como los múltiples reportajes de cocina “artesanal” con leña –no mencionan sus desventajas como tales, disimulando las carencias.

Los ratones no salen al aire

“En una cobertura noticiosa, un funcionario del Departamento Ideológico del PCC me llevó a una panadería ubicada en el reparto Bahía, en Habana del Este. La orientación era desarrollar un reportaje sobre el centro pues había ganado, por enésima ocasión, la distinción Vanguardia Nacional. Mientras entrevistaba al administrador en el local que funcionaba como almacén, varios ratones me pasaron por el lado. Nada de eso salió al aire ese día. Los reportes periodísticos son para exaltar, no para criticar”, explicó Acosta.

La suciedad y la miseria de las “fábricas” y centros de producción de alimentos y “medicinas”, especialmente galletas, son recurrentes en la televisión estatal, que aunque no señala directamente las fallas del sistema, los deja traslucir a través de sus imágenes.

Apenas este jueves fue el caso con una panadería de la cual se mostraron anaqueles vacíos y falta de material, aunque se culpó a los trabajadores por ser “indisciplinados” en sus horarios.

“Llegué a sentir vergüenza de mí misma”

La periodista también destacó el nepotismo existente al interior de los medios y señaló que los reporteros son obligados a tomar cursos militares, que no representan ningún enriquecimiento para sus aptitudes profesionales.

Mencionó a Vanessa López Hidalgo, la hija de Vania Hidalgo y nieta de Caridad Bermúdez, quienes dirigen el programa Habana Noticiario.

Señaló que aunque recientemente Vanessa cometió una equivocación que le habría costado la carrera a cualquier otro, a ella solo la movieron de programa.

“También sospecho que le hayan pasado la mano a ‘la niña’ linda del canal luego de su terrible error al promocionar en la TVC el capitalismo, ese sistema antagónico al cubano. A la joven solo la separaron, según cuenta la fuente, del área de los reportajes informativos, pero sigue conduciendo el programa Todo Pop”, indicó Acosta.

Así, mientras la prensa oficialista ataca constantemente a los medios independientes acusándolos de recibir dinero del extranjero, basa su funcionamiento en la manipulación de la información, el sesgo de la misma –pues ellos deciden qué transmitir y qué no –y el nepotismo.

El hecho no solo es una violación a la libertad de expresión de sus redactores, sino que representa la manipulación del pueblo cubano, al ser los únicos medios “legítimos” y permitidos en la Isla y por tanto los únicos a los que el 100% de la población tiene acceso, aún sin internet.

“Poco más de un año llevaba trabajando en el lugar y ya me había decepcionado de todo y de todos. Por un lado estaba la amoralidad y la hipocresía como ingredientes necesarios para escalar y con lo cual no me identificaba; por otro, la censura y falta de libertades de expresión. Llegué a sentir vergüenza de mí misma”, explica Acosta.

Internet y gasolina gratis

Lo peor en este caso, es que a pesar de algunos beneficios como acceso gratis a internet y combustible también gratuito, la venta de ética y principios como reportero de la TVC ni siquiera era bien remunerada.

“En ese entonces, apenas cobraba 500 pesos mensuales (unos 20 dólares), los que apenas alcanzaban para pagar la renta. No concebía el haber pasado cinco años estudiando y pasando miles de vicisitudes en la Universidad (…) para terminar dependiendo aún de mis padres y sin posibilidades reales de cambio, a no ser que entrara en el mismo juego de la mediocridad, la hipocresía y la superchería”, recuerda la periodista.

Aunque afirma que quiso huir al extranjero, encontró una oportunidad de trabajo honesto en la prensa independiente, que le permite escribir sobre la realidad de Cuba sin deberse a las autoridades, sus regulaciones y las relaciones públicas forzosas que esto implica.

“Hoy sigo en Cuba, haciendo periodismo, lo que me apasiona, sin necesidad de tener una ‘palanca’, ni buenas relaciones, ni lamerle las botas a nadie, ni de mentir para así ‘resolver’ o escalar en el gremio. Lo que tengo y lo que soy me lo he ganado con mi esfuerzo y dedicación al trabajo que desempeño”, sentenció.

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