
Ivette González Salanueva, hija del exagente cubano René González, viajará a Japón para cursar una maestría en la Universidad de Ritsumeikan mediante una beca de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
La oportunidad vuelve a poner bajo escrutinio los mecanismos mediante los cuales el régimen cubano selecciona a funcionarios para programas internacionales financiados desde el extranjero.
JICA Cuba informó que González Salanueva, hija menor de uno de los cinco agentes de la Red Avispa convertidos por el castrismo en “héroes nacionales”, fue escogida para continuar su formación académica en Japón.
Ivette trabaja como especialista en Organismos Internacionales y Colaboración Internacional de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cursará una maestría en la Universidad de Ritsumeikan como parte del programa SDGs Global Leader.
El caso adquiere relevancia política por la identidad de su padre. René González vivió infiltrado durante años en Florida y llegó a integrarse en Hermanos al Rescate, organización dedicada, entre otras actividades, a localizar balseros cubanos en el estrecho de Florida.
En mayo de 2026, González volvió a defender públicamente la versión del régimen sobre el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
¿Méritos propios o privilegio de la élite oficialista?
Según las reglas de JICA para este programa, los participantes son inicialmente nominados por los gobiernos de sus respectivos países.
Después pasan por una evaluación de la agencia japonesa y deben superar los procedimientos de admisión de la universidad seleccionada.
Eso significa que la llegada de González Salanueva al programa no dependió únicamente de una institución académica japonesa. Alguna institución cubana tuvo que intervenir previamente en su nominación.
Hasta el momento no existe evidencia pública de que René González haya intervenido personalmente para conseguir la beca de su hija. Tampoco existen pruebas suficientes para afirmar que se trata de un caso de corrupción o nepotismo.
Sin embargo, el proceso deja preguntas importantes. ¿Qué organismo cubano nominó a Ivette González? ¿Cuántos candidatos fueron considerados? ¿Qué criterios se utilizaron para elegirla? ¿Existió una convocatoria pública y competitiva?
Las dudas son especialmente relevantes porque González Salanueva pertenece a una familia estrechamente vinculada durante décadas con el poder político cubano.
Su caso tampoco aparece en un vacío. En los últimos años han salido a la luz numerosos ejemplos de familiares de dirigentes y altos funcionarios cubanos con acceso a oportunidades en el extranjero muy alejadas de las posibilidades del ciudadano promedio.
En mayo de 2026, por ejemplo, se conoció que los tres hijos del exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores Humberto Hernández Reinoso residen en Estados Unidos.
Otro caso es el del viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío, uno de los principales defensores internacionales del sistema cubano. Uno de sus hijos estudió Ingeniería en la Universidad de Florida después de comenzar su carrera en la CUJAE.
Estos casos han alimentado las críticas sobre una doble realidad dentro del sistema cubano. Por un lado, austeridad, limitaciones y sacrificios para la mayoría.
Por otro, mayores posibilidades de viajar, estudiar y desarrollar carreras internacionales para personas vinculadas con la élite política.
Cuánto cuesta la maestría en Japón
El programa SDGs Global Leader, desarrollado por JICA, busca formar funcionarios, académicos y profesionales con potencial para participar posteriormente en la elaboración de políticas públicas.
Las convocatorias permiten cursar estudios de maestría y doctorado en Japón.
Las becas pueden cubrir matrícula, pasajes aéreos, manutención y otros gastos relacionados con la estancia académica.
El valor de esos estudios no sería menor. Si González Salanueva cursa Policy Science, una de las maestrías habilitadas por Ritsumeikan para el programa de JICA en 2026, la matrícula asciende a 836.000 yenes anuales.
En dos años serían 1,67 millones de yenes, a los que se suma una tarifa de admisión de 200.000 yenes: alrededor de 1,87 millones de yenes, equivalentes a unos 10.080 euros o 11.760 dólares, sin contar otros cargos universitarios.
Pero el valor económico de la beca puede ser mucho mayor que la matrícula. JICA contempla además entre 143.000 y 148.000 yenes mensuales para manutención, pasajes aéreos de ida y vuelta, 106.000 yenes para gastos iniciales, hasta 224.000 para mudanza y hasta 360.000 yenes anuales para investigación.
Si la maestría dura dos años y se conceden las partidas máximas, el paquete podría rondar 6,47 millones de yenes (unos 34.900 euros o 40.700 dólares), más el costo de los boletos aéreos.
La pregunta no es si Ivette González tiene derecho a estudiar en Japón. Es por qué ella fue una de las personas escogidas por las instituciones cubanas para competir por esa oportunidad y si otros profesionales con méritos similares tuvieron las mismas posibilidades.
González Salanueva estudió Relaciones Internacionales y actualmente trabaja en cooperación internacional, por lo que su perfil profesional guarda relación con el programa.
Además, tras la nominación cubana, JICA realiza su propia selección. La universidad japonesa también exige cumplir sus requisitos de admisión.
Por ello, afirmar que consiguió la beca únicamente por ser hija de René González sería una conclusión que las pruebas disponibles no permiten sostener. Lo que sí falta es transparencia sobre el proceso de nominación en Cuba.
El antecedente de Manuel Anido, hijastro de Díaz-Canel
El acceso de familiares de figuras vinculadas al poder cubano a centros académicos extranjeros ya ha provocado controversias.
En 2025 se conoció que Manuel Anido Cuesta, hijo de Lis Cuesta e hijastro de Miguel Díaz-Canel, cursaba un programa ejecutivo en IE University, en Madrid, cuyo precio superaba los 12.000 euros.
Anido también ha acompañado a Díaz-Canel y Lis Cuesta en actividades y viajes oficiales. Durante años no se conoció públicamente un cargo gubernamental que justificara esa presencia.
En agosto de 2026, Periódico Cubano confirmó además que Anido había controlado durante meses una empresa privada registrada en Madrid dedicada a consultoría estratégica, negocios internacionales y plataformas de inversión.
Los casos no son equivalentes. Tampoco existe evidencia que permita vincular directamente las circunstancias de Anido con la beca de Ivette González. Pero ambos alimentan un debate más amplio sobre las oportunidades, viajes y recursos disponibles para familias relacionadas con la nomenclatura cubana.
René González defiende el comunismo, pero su hija estudiará en Japón
La salida de Ivette hacia Japón también contrasta con el discurso político que su padre ha mantenido durante décadas. René González se ha declarado públicamente socialista y comunista.
También ha defendido reiteradamente el sistema político instaurado por Fidel Castro y las supuestas conquistas de la Revolución.
Ahora su hija continuará su preparación profesional en Japón, una democracia parlamentaria, multipartidista y una de las economías de mercado más desarrolladas del mundo.
El contraste sí tiene relevancia cuando figuras que llevan décadas defendiendo las virtudes del modelo cubano acceden, para ellos o sus familiares, a oportunidades educativas y profesionales fuera de ese mismo sistema.
La pregunta adquiere todavía más peso en un país donde salir al extranjero, costear estudios internacionales o acceder a determinados programas continúa siendo extremadamente difícil para gran parte de la población.
La situación recuerda otros casos dentro de la élite cubana. Los hijos del general castrista Ulises Rosales del Toro, por ejemplo, han desarrollado parte de sus vidas y actividades económicas fuera de Cuba, incluida residencia en Estados Unidos.
También se han documentado viajes de Mariela Castro, su esposo y sus hijos a Estados Unidos utilizando privilegios diplomáticos.
La hija menor de uno de “Los Cinco”
Ivette González Salanueva nació en Miami el 24 de abril de 1998, pocos meses antes del arresto de su padre.
Su infancia estuvo durante años en el centro de la campaña política desplegada por La Habana para conseguir la liberación de los cinco agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos.
Ya adulta, siguió una trayectoria vinculada con instituciones estatales. Estudió Relaciones Internacionales y posteriormente comenzó a trabajar en cooperación internacional en la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
Ahora podrá ampliar esa formación en Japón gracias al programa financiado por JICA.
