
La economía cubana se encamina a otro retroceso. Sin un giro profundo y sin acceso a nuevo financiamiento externo, el crecimiento de la economía volvería a situarse por debajo de la meta oficial del 1% en 2026. Esto significa que el país tendría dificultades para siquiera detener la contracción acumulada durante los últimos años.
Así se informa en el nuevo Reporte sobre Economía Cubana, elaborado por el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La Habana, correspondiente al primer semestre de 2026.
El CEEC estima que el PIB cubano cayó alrededor de 5% en 2025, tercer año consecutivo de retroceso. Entre 2020 y 2025, la contracción acumulada superó el 15%, mientras los investigadores describen el escenario actual como una combinación de crisis múltiple, desequilibrios macroeconómicos y elevada inflación.
Inflación y apagones en el centro del problema
Uno de los principales problemas identificados por los economistas es la pérdida de poder adquisitivo. La inflación acumulada durante el primer semestre de 2026 alcanzó 12,24%, por encima del 8,26% registrado durante el mismo período de 2025.
La trayectoria continuó deteriorándose durante el verano: la inflación interanual llegó al 20,70% en julio y alcanzó el 25,19% en agosto, según el reporte. Los alimentos y las bebidas no alcohólicas figuran entre los productos que más han impulsado el aumento de precios.
A esta situación se suma la crisis energética. El informe señala que la generación eléctrica cayó 13,7% en 2025, afectando la actividad productiva y profundizando los apagones que sufren los hogares y negocios.
El combustible se convierte en otro factor crítico
El CEEC identifica como una característica particular del primer semestre de 2026 la combinación de problemas internos con nuevas restricciones externas que impactaron sectores como la energía, el comercio, el turismo, la inversión y las finanzas.
El deterioro del suministro de combustible agravó todavía más las dificultades para generar electricidad y mantener en funcionamiento diferentes actividades económicas. El turismo, otra fuente importante de ingresos para la Isla, también experimentó un fuerte retroceso durante los primeros meses del año.
¿Soluciones a la vista?
En medio de este escenario, las autoridades cubanas aprobaron en junio un paquete de 176 medidas agrupadas en 23 ejes, con cambios destinados a ampliar el papel del sector privado y modificar determinadas reglas de funcionamiento económico.
Entre las iniciativas figuran la autorización de bancos y casas de cambio privados, una mayor apertura a la inversión extranjera en el sector no estatal y la eliminación del límite de 100 trabajadores para las mipymes. El gran desafío, según el propio debate económico en la Isla, estará en convertir los cambios anunciados en resultados concretos.
El sector privado ya representaba cerca del 29% de los ingresos tributarios del Estado en 2025, además de desempeñar un papel cada vez más importante en el abastecimiento de productos, aunque con precios que para la mayoría de los cubanos resultan prácticamente imposibles de asumir.
El informe deja así un panorama de fuerte deterioro: una economía que acumula años de contracción, una inflación que continúa acelerándose y una estructura productiva que necesita reformas profundas para recuperar el crecimiento.